jueves, 21 de abril de 2016

GEHENNA; LUGAR DE DESTRUCCION POR FUEGO: ¿QUE ES Y DONDE ESTA?

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En la creencia popular de la moderna cristiandad, sobre todo en el catolicismo y demás iglesia que tienen parentesco con ella, se cree que existe un lugar de "tormentos eternos", donde van las supuestas almas inmortales" de los pecadores fallecidos. Ellos creen que cuando los malvados mueren sin arrepentirse, se transforman en una especie de fantasma, ser espiritual o alma inmortal, y que en ese estado es que desciende a un supuesto lugar que se encuentra en alguna especie de caverna gigantesca debajo de la tierra, donde los esperan el diablo, los demonios, el fuego y los gusanos para atormentar a esas supuestas almas en pena por toda la eternidad. A ese lugar popularmente se le llama "EL INFIERNO DE TORMENTOS ETERNOS".
El problema en este tipo de creencia es que cuando vamos al originar griego de las sagradas escrituras (nuevo testamento), nos damos cuenta que la palabra latina "INFERNUM" no existe, ya que las sagradas escrituras no se escribió originalmente en latín. Y si vamos a los originales de las escrituras hebreas (antiguo testamento), pues mucho menos va a aparecer alli esa palabra latina, ya que el antiguo testamento se escribió originalmente en hebreo y arameo.
La pregunta es: ¿de dónde han sacado la moderna cristiandad el modelo de "los tormentos eternos del infierno"?; pues evidentemente la han sacado de las creencias babilónicas y romanas, que son las culturas que mas creen en la existencia de un inframundo habitados por demonios y fuego, donde va a caer las almas de las personas que mueren en impiedad.
Pero si analizamos la palabra usada por el señor Jesucristo para definir el lago de fuego que en el juicio final va a destruir a todos los impíos, nos vamos a dar cuenta que no tiene absolutamente nada que ver con la idea siniestra de un lugar infernal de torturas eternas.
La palabra griega usada por Jesucristo es "GEHENNA", y esto lo puede comprobar usted en cualquier diccionario bíblico.
"Gehenna, la palabra griega que se tradujo como infierno en la Versión Reina--Valera de 1960, y otras biblias que proceden de la vulgata latina, ocurre 12 veces. Es la forma griega de escribir las palabras hebreas que se han traducido como 'El Valle de Hinom'. Este valle también se llamaba Tofet, que significa detestación o abominación. En este lugar se echaba toda clase de desperdicios, con los esqueletos de bestias y los cadáveres insepultos de criminales que habían sido ejecutados.
Para consumir estos desperdicios se mantenía un fuego constante echándole azufre.  Dice el antiguo testamento que en ese valle el ejército sirio de Senaquerib, de 185.000 hombres, fue muerto aquí en una sola noche. También Aquí los niños eran quemados hasta que morían en sacrificio al falso dios Moloc, en tiempos cuando Israel había caído en apostasía.
En tiempo de Cristo, ya en el siglo primero de nuestra era, ese lugar era el basurero que estaba en unas de las esquinas fuera de la muralla de la ciudad de Jerusalén, es decir, se había convertido en vertedero, donde la basura, los cadáveres, los desperdicios de los animales sacrificados en el templo, el fuego y los gusanos eran sus únicos habitantes. No había vida en el Gehenna. Entonces, Gehenna, según ocurre en el Nuevo Testamento, simboliza la muerte y la destrucción total, y es el modelo simbólico usado por Jesucristo para definir el destino final de todos los malvados, del diablo y sus ángeles.
Como los judíos habían llegado a considerar el Gehenna como un lugar de horror, nuestro Señor lo asoció con el destino que esperaba a aquellos que serán víctimas de la ira de Dios en el día de la justa retribución. Los testimonios en los cuales se usa la palabra indican que el Gehenna no solo era antiguamente un lugar de castigo judicial en el pasado, sino que en ese mismo lugar los justos juicios de Dios serán derramados sobre los trasgresores. Los gusanos que en el pasado se alimentaban de los esqueletos hace ya mucho tiempo que los devoraron y esos gusanos desaparecieron; el fuego inextinguible que en el pasado quemaba ha devorado ya a sus víctimas y, por tanto, ya está apagado. De modo que, en el futuro juicio final, cuando los gusanos de nuevo se alimenten de los cadáveres de los inicuos y el fuego los queme, la destrucción será el resultado inevitable.
Usted verá, estimado lector, que el significado de las palabras "el gusano que no muere, y el fuego que no se apaga" no es que los cadáveres de los cuales se alimentan los gusanos sean preservados vivos; ni que se quemarán, pero que nunca se consumirán. El hecho de que a los gusanos se les represente alimentándose es prueba de que a sus víctimas se les había dado muerte, y que ser devorado totalmente es un fin cierto; y que el hecho de que el fuego no se apaga es prueba, no que sus víctimas serán preservadas vivas, sino que serán devoradas hasta ser consumidos, hasta quedar de ellos solamente el símbolo del humo que sube como testimonio de que ya han sido totalmente eliminados. El símbolo del Gehenna es la muerte segunda en el lago de fuego: la destrucción final de todos los hombres malvados, del diablo y sus ángeles. Es en el Gehenna (el lago de fuego) donde Dios va a destruir para siempre a todos los malvados, sin dejar de ellos ni rastro, vamos a leerlo en Malaquías 4: 1-3:
" Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho Ieve de los ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama. Más á vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salud: y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. Y hollaréis á los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día que yo hago, ha dicho Ieve de los ejércitos."
También el señor Jesucristo dice lo siguiente:
Mateo 10:28--"Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno [Gehenna]".
A continuación se muestran los pasajes donde la palabra infierno procede de Gehenna:

Mateo 5:22--"Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que diga: Fatuo, quedará expuesto al Gehenna (infierno) de fuego".

Mateo 5:29--"Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno [Gehenna]".

Mateo 18:9--"Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno [Gehenna] de fuego".

Mateo 23:15--"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno [Gehenna] que vosotros".
Mateo 23:33--"¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno [Gehenna]?".

Marcos 9:43, 45, 47; Lucas 12:5. Estos son iguales a los que se han citados de Mateo.
Santiago 3:6--"Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno [Gehenna]".

¿No parece extraño que una teoría de preservación perpetua de los inicuos en tormento se esfuerce por encontrar apoyo en una palabra que es el nombre de un lugar en que el fuego destruye los cadáveres, y los gusanos los devoran completamente, y ese es el resultado inevitable de haber sido arrojados allí? La inextinguible acción del fuego, en vez de significar la preservación de sus víctimas, podría significar ni más ni menos que su destrucción es completa, lo que se recalca por estas palabras: "Quemará la paja en fuego que nunca se apagará" (mateo 3: 12). La expresión "que nunca se apagará", cuando se aplica en el lenguaje cotidiano, se entiende claramente que significa la imposibilidad de mantener en existencia aquello que está siendo consumido por las llamas; y este es el significado bíblico, como se verá por las palabras del profeta Jeremías: "Yo haré descender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalén, y no se apagará" (Jeremías 17:27). Este fuego se prendió cuando Nabucodonosor y su ejército invadió Jerusalén y la destruyeron. Evidentemente ese fuego nadie podía apagarlo porque provenía de un juicio de Dios sobre la ciudad que se había corrompido, pero luego que todo fue reducido a cenizas, ese fuego se apago por si solo. Lo mismo sucedió cuando Jesucristo les profetizo a los religiosos corruptos de su tiempo QUE NO IBAN A ESCAPAR DE LA CONDENACION DEL GEHENNA (mateo 23: 33), y efectivamente, la ciudad de Jerusalén fue nuevamente destruida por fuego, junto con el templo donde ministraban esos sacerdotes corrompidos, cuando el ejercito romano dirigidos por el generar tito tomaron la ciudad. Este fuego fue iniciado por los romanos en el año 70 de nuestra era y "devoró" todo; pero si alguien afirmara que todavía está ardiendo porque se declaró que no se apagará, sería tan necio como aquellos que afirman que el fuego del Gehenna arderá siempre y que nunca se apagará porque es 'inextinguible'. Así pues, en estos ejemplos vemos que el "fuego eterno" del juicio de Dios se apaga por si solo cuando reduce a cenizas todo lo que abraza.
Así pues, decir que "el gusano no muere" es asegurar que su presa será devorada seguramente, no que su víctima será preservada eternamente, siendo devorada siempre, pero, no obstante, sin ser devorada, como cree los apoyadores de la doctrina de "los tormentos eternos del infierno".
Hay un intento por eludir el claro significado, con sentido común, de estos y otros pasajes en donde ocurren las palabras "destruir", "perecer", etc., asumiendo que estas palabras no se han de tomar en el significado de una destrucción literal de esta persona, y que sólo significan que los inicuos son destruidos en el sentido que hablamos de alguno que se ha convertido en un réprobo, esto es, en alguien que destruye su carácter, y él se degrada. Parecería que todo encajaría si tan sólo puede sostenerse la apreciada teoría de la tortura eterna, pero, ¿por qué? ¿Por qué los hombres sienten tanta ansiedad por sostener una teoría que es tan repulsiva para la razón y tan deshonrosa para Dios, a pesar de que no hay nadie que realmente crea en ella cuando reflexiona serenamente? Es cierto que algunas veces se usan las palabras "destruir", "perecer", etc., en el sentido secundario que se pretende, pero en los pasajes que hemos citado el contexto muestra claramente que se emplean en su sentido más literal. Son los inicuos los que son destruidos, no que los hombres buenos destruyan su carácter al volverse inicuos. Ellos ya están destruidos en este último sentido, es decir, en el sentido de que se degradan, por el hecho que ellos son inicuos; y es a la destrucción, consunción y perecimiento a lo que se refieren las Escrituras, ya que "LA PAGA POR EL PECADO ES LA MUERTE", en este caso: LA MUERTE SEGUNDA EN EL LAGO DE FUEGO, LA EXTINCION TOTAL.

Observen con atención estas palabras del hermano Tito Martínez: ¨DIOS ES AMOR, Y NO UN INJUSTO Y SÁDICO VERDUGO DEMENCIAL QUE OTORGARÁ LA INMORTALIDAD A LOS CONDENADOS PARA HACERLOS SUFRIR EN EL FUEGO POR LA ETERNIDAD, ¡eso es una monstruosa doctrina de demonios, totalmente OPUESTA al Evangelio! Jesús dijo que en la Gehenna de fuego, es decir, en el lugar de destrucción por fuego, el GUSANO de ellos NO MUERE, y el fuego nunca se apaga" (Marcos 9:48). ¿A qué gusano se refería el Señor? Tradicionalmente se nos ha querido hacer creer que ese gusano representaba al alma, o a la conciencia, ¡pero ahí el alma y la conciencia no tiene que ver nada!, Jesús estaba hablando de GUSANOS literales, ¡no de almas o conciencias! Ese gusano es sencillamente el gusano DE LOS CADÁVERES, es decir, al gusano de la putrefacción, indicando así que esa DESTRUCCIÓN O MUERTE será ETERNA, ¡esos muertos nunca más volverán a vivir!. El gusano de los cadáveres no muere, porque la DESTRUCCIÓN es eterna, ¡no porque los muertos sean eternos! En la Gehenna de Jerusalén eran arrojados cadáveres de animales, e incluso de seres humanos, los cuales eran devorados por los gusanos, o quemados por el fuego, ¡nadie vivía en ese lugar! El gusano de ese lugar de destrucción nunca moría, porque siempre había carne podrida, y los gusanos campaban a sus anchas en esa podredumbre, y la carne que no era consumida por el fuego, era devorada por los gusanos. El hecho de que ese fuego de la Gehenna NUNCA SE APAGARA, no significa que ardiera eternamente, por la sencilla de que ese fuego se apagó, y ya no existe la Gehenna. El fuego de la Gehenna nunca se apagaba, porque siempre había combustible en él. El fuego eterno (del mismo modo) no puede ser apagado, porque es un fuego ENVIADO POR DIOS, y nadie lo puede apagar, sin embargo, ese fuego se apaga por sí solo cuando lo que es consumido queda destruido, y reducido a cenizas. Esto es precisamente lo que Dios hará con todos los malvados y mentirosos, él los quemará en el fuego de su ira, y entonces serán reducidos a cenizas (Malaquías 4:1-3). (Las 21 tesis de tito. com).

Muchos dicen insensatamente que 'si existe el cielo debe existir el infierno; esto muestra lo distorsionada que está la mente de los devotos de la religión popular, los cuales creen seriamente que la existencia del cielo, la sagrada morada de Dios, depende de la existencia de un infierno en el que millones lloran y gimen y se retuercen de dolor en torturas eternas. Algunos incluso han llegado a decir que si las terribles llamas del infierno se apagasen alguna vez, el cielo quedaría en oscuridad; y muchos de los ciegos e insanos defensores de la horrible doctrina, deshonrosa para Dios, han agotado las palabras más fuertes de nuestro idioma en un esfuerzo por pintar descriptivos cuadros de las regiones infernales en los términos más repugnantes, y lo que casi afectaría la sensibilidad del más salvaje de los salvajes.
Las escrituras son claras: el destino final de todos los impios, del diablo y sus angeles, es la destruccion eterna en el lago de fuego:
“Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en el SEÑOR, ellos heredarán la tierra… Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán destruidos… Espera en el SEÑOR, y guarda su camino, Y él te exaltará para heredar la tierra; Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás… Mas los transgresores serán todos a una destruidos; La posteridad de los impíos será extinguida. (Salmos 37:9, 22, 34, 38). 
Dice las escrituras que Sodoma y Gomorra fueron puestas por ejemplo para los impíos que van a ser destruidos en el lago de fuego; esas ciudades llenas de homosexuales ‘’sufrieron el castigo del FUEGO ETERNO’’ (Judas 7), ¡sin embargo, esas ciudades y esas personas no siguen ardiendo, sino que fueron DESTRUIDAS y dejaron de existir!. ASI MISMO HA DE SUCEDER EN EL JUICIO FINAL, TODOS LOS IMPIOS SERAN LANZADOS A UN LAGO DE FUEGO DONDE VAN A LLORAR Y CRUJIR LOS DIENTES HASTA QUE SEAN TOTALMENTE DESTRUIDOS.
En realidad: la palabra ‘’gehenna’’ nunca debió traducirse por ‘’infierno’’; esa palabra ‘’infierno’’ la introdujeron en las escrituras cuando en el siglo cuarto los lacayos de la gran ramera (catolicismo romano) tradujeron las escrituras al latín; de este modo cambiaron las siguientes palabras originales de las escrituras: la palabra hebrea ‘’sheol’’ (sepulcro), la palabra griega ‘’hades’’ (lugar de los muertos: sepultura) y la palabra griega usada por Cristo: ‘’gehenna’’ (lugar de destrucción)todas estas palabras la cambiaron por la palabra latina ‘’infernum’’ e introdujeron en la cristiandad apostata (catolicismo romano) las doctrinas Babilónicas de ‘’la inmortalidad del alma’’ y ‘’los tormentos eterno del infierno’’.

EL "INFIERNO DE TORMENTOS ETERNOS" ES UN DOGMA CATOLICO ROMANO IMPRESO EN EL CATECISMO:
El infierno de fuego es un dogma católico tal y como se lee en las normas del catecismo:
El Catecismo de la Iglesia Católica afirma: "La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Inmediatamente después de la muerte las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos y allí sufren las penas del infierno, 'fuego eterno'. La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para el que fue creado y por la que anhela”. (CIC 1035).

El Dogmas Católicos de La existencia del infierno y de que es eterno, fue definido dogma de fe en el IV Concilio de Letrán. En el Magisterio de la Iglesia, nos encontramos con el Sínodo de Constantinopla, celebrado en el año 543, en el que se condenó la temporalidad del infierno: «Si alguno dice o mantiene que el suplicio de los demonios y de los hombres impíos es temporal, y que tendrá fin después de algún tiempo, o que haya restitución y reintegración de los demonios o de los hombres impíos, sea anatema» (Denz 211/411). Dogmas Católicos (3) LG c.7, nº 48: afirma la necesidad de vigilancia «para no ser apartados al fuego eterno, tinieblas exteriores, llanto y rechinar de dientes». (4) Pablo VI, Profesión de Fe, AAS 60 (1.968) 444: «los que los rechazaron (el amor y la piedad de Dios) hasta el final, serán destinados al fuego que nunca cesará». (5) Los nn. 1033-1037 enseñan la doctrina de la Iglesia sobre el Infierno. (6) CCE n.1035. Dogmas Católicos Igualmente en el año 1215 el IV Concilio de Letrán, definió contra la posición de los albigenses: «todos resucitarán con sus propios cuerpos, que ahora tienen, para que reciban según sus obras, ya hayan sido buenas o malas, los unos con el diablo pena perpetua, y los otros con Cristo gloria sempiterna» (Denz 429/801). El Magisterio reciente no se ha recatado de confirmar la doctrina de la Iglesia sobre el particular: la afirman expresamente el Vaticano II (3); Pablo VI en su Profesión de Fe (4) y el Catecismo de la Iglesia Católica (5) entre otros documentos.
En su libro de 1994, Cruzando el umbral de la esperanza, el Papa Juan Pablo II escribió que demasiado a menudo "predicadores, catequistas, maestros... ya no tienen el coraje para predicar la amenaza del infierno" (página 183).

Todo lo que Satanás necesitaba para levantar una cristiandad totalmente apostata, corrompida y desviada de la verdad, lo ha logrado a través de la iglesia católica romana. Todas las creencias, tradiciones, fabulas y mitos que nacieron en babel y que luego se esparció por todo el mundo pagano, ahora se encuentran dentro de esa iglesia pervertida, pero, eso sí: bien disfrazado de cristianismo. Esta es la razón por la cual apocalipsis capítulos 17 y 18 compara a esa iglesia apostata con BABILONIA LA GRANDE; LA MADRE DE LAS RAMERAS Y LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.
Para lograr fundamentar la idea de los tormentos eternos en el cristianismo, la gran ramera comenzó a introducir la palabra infierno dentro de algunas versiones bíblicas traducidas al latín, como la versión vulgata latina del papista Jerónimo. De este modo la idea pagana de un supuesto infierno de fuego se ha levantado dentro de la cristiandad apostata, tanto dentro de las liturgias de la gran ramera, como también de las hijas que salieron de ella; es decir: las iglesias que salieron del catolicismo romano como los protestantes, de los cuales proceden los modernos evangélicos y pentecostales, línea supuestamente cristiana, pero que apoya muchas de las doctrinas y creencias de la gran ramera; ellos apoyan la adoración de la santísima trinidad católica, el cobro de diezmo (las antiguas indulgencias católicas), ellos también creen que sus pastores son infalibles (al igual que los papas) y que está prohibido que alguien juzgue sus enseñanzas, celebran la fiesta pagana de la navidad, creen en el infierno de tormentos eternos, y también creen que los creyentes al morir van inmediatamente al cielo o paraíso, cundo en realidad el mismo señor Jesucristo dijo que NADIE JAMAS HA SUBIDO AL CIELO (Juan 3: 13)
Lo que hicieron los jerarcas católicos guiados por Satanás fue tomar la palabra hebrea Sheol, la cual significa sepultura y que los apóstoles transcribieron con la palabra griega hades en el nuevo testamento, y también tomaron la palabra griega gehenna pronunciada por Cristo en algunos pasajes y muy astutamente las cambiaron por la palabra latina infierno, junto con la idea pagana de un lugar de tormento.

La verdad bíblica es simple: todos los muertos, tanto justos como también los injustos, están en sus sepulcros en el polvo de la tierra hasta el día de la resurrección (Juan 5: 28). Y es el día de la resurrección cuando todos los muertos regresan a la vida, los justos heredan la vida eterna, y los impíos reciben LA MUERTE SEGUNDA EN EL LAGO DE FUEGO (Gehenna), de donde no hay regreso a la vida (apocalipsis 20: 14-15).



AMEN
Alexander Gell.

Aqui les dejo un interesante estudio biblico que demuestra que no existe tal cosa como "LA INMORTALIDAD DEL ALMA"

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