(Para retroceder al capitulo anterior, pinchar en el siguiente link: PROCEDENCIA Y PROPAGACION DE LAS DOCTRINAS SATÁNICAS DE LA INMORTALIDAD DEL ALMA Y LOS TORMENTOS ETERNOS)
(Si desea descargar el libro completo en su computador, solo tiene que pinchar en el siguiente link: EL VERDADERO ESTADO DE LOS MUERTOS Y LA RESURRECCIÓN.POR ALEXANDER GELL. EDICION 2015)
Como dijimos antes: después que Dios confundió el lenguaje de las
personas que habitaban en Babel, estos se esparcieron por toda la tierra
llevando consigo sus creencias supersticiosas, mitos, fabulas y tradiciones
paganas babilónicas. La doctrina satánica de la inmortalidad del alma y los
tormentos eternos llegó a roma siglos antes de
Cristo. Los romanos creían en el inframundo al cual llamaban infernus; del latín inférnum o ínferus: que
significa inferior, subterráneo:
la palabra en realidad, en su raíz antigua Y original, no significa un lugar de tormentos eternos;
sino simplemente indica un lugar que esta debajo de otro: por ejemplo: cuando
un tren entra a un túnel subterráneo se dice que esta entrando al infierno, es
decir: un lugar inferior. Pero los antiguos romanos le dieron una connotación
de lugar de tormentos a la palabra latina inférnum.
Cuando el
cristianismo comenzó a expandirse por todo el mundo romano muchas creencias
paganas comenzaron ser infiltradas al cristianismo. Los apóstoles de Cristo
sostenían una verdadera batalla en contra de todas esas herejías. Es por esto
que el apóstol Pablo aconsejaba a los cristianos de la siguiente manera:
"Mas os ruego, hermanos, que os
fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que
vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos." (Romanos 16:17).
He aquí
la razón de por que pablo aconsejaba a los cristianos que se apartaran de todos
aquellos que querían meter doctrinas falsas en el cristianismo:
"Pero el Espíritu dice
claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe,
escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios" 1ª Timoteo 4:1.
‘’Porque vendrá
tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sinó que teniendo comezón de oír,
se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de
la verdad el oído y se volverán a las fábulas’’. (2 Timoteo 4:3-4). Una fabula, o mito, es precisamente la
creencia supersticiosa de que los muertos seguían vivos en forma de espíritus o
almas inmortales después de muertos.
Después
de la muerte de los apóstoles surgieron los llamados padres de la iglesia.
Algunos de estos nuevos dirigentes de la iglesia estaban influenciados por las
creencias griegas o helenísticas traídas siglos antes por el filósofo platón,
el cual creía en la inmortalidad del alma y en los dioses en trinidad. También
en ese tiempo se levantaron los apologistas; estos eran verdaderos defensores
de la verdad cristiana fundadas por Cristo y sus apóstoles. Los apologistas
contendían tanto en contra de las falsas doctrinas de los gnósticos como
también en contra de las herejías platónicas que estaban introduciendo en el
cristianismo algunos dirigentes llamados los padres de la iglesia. La Biblia NO
enseña que al morir iremos a vivir en el cielo para estar con la Deidad. Esa
creencia provino de los llamados gnósticos (una secta híbrida del judaísmo y
del helenismo de los primeros dos siglos de la Era Cristiana). Sin duda Platón
(427-347 Antes de Cristo) inspiró a los gnósticos en la creencia de un “alma inmortal”
que abandona el cuerpo en ocasión de la muerte física. Platón, el filósofo
Griego no cristiano, creyó y enseñó que el hombre tiene un alma inherentemente
inmortal que sobrevive a la muerte física. Se sabe que Platón influyó sobre los
Padres de la Iglesia como Orígenes. También influenció sobre Agustín de Hipona,
principal teólogo del catolicismo (Siglo IV). En la Edad Media el platonismo
estuvo en pleno auge en el cristianismo Latino. Platón, a su vez, estuvo
influenciado por los Misterios Órficos y de los conceptos pitagóricos y
zoroastrianos.
Satanás
estaba decidido a corromper el cristianismo. Viendo que la persecución desatada
a través de los emperadores romanos no evitaba que los cristianos se
multiplicaran; optó por la estrategia de levantar una nueva religión que
pareciera cristiana. Es por esto que en el siglo cuarto después de Cristo el
emperador romano Constantino decide proclamar el cristianismo como la religión
oficial del imperio romano. Constantino nunca fue cristiano: él creía en muchos
dioses e introdujo a Cristo en el panteón como un dios más del grupo de dioses.
Ese emperador lo que veía era una estrategia política, ya que los cristianos
eran muchos y convenía tenerlos como aliados. Este nuevo cristianismo,
supuestamente libre de persecución, estaba unido al gobierno romano, es decir;
ya el cristianismo no era la novia de Cristo; sino que ahora era la consorte
del imperio mundano, convirtiéndose de este modo en una iglesia ramera. Las
creencias romanas que habían venido de babilonia fueron sistemáticamente
infiltradas en el nuevo cristianismo. El dios sol que los romanos adoraban en
las saturnalias (de donde proviene la falsa celebración tradicional de la
navidad católica) le cambiaron el nombre por Jesús. A Semiramis, diosa
babilonia, la comenzaron a llamar virgen maría. A Jesús lo redujeron a un
pedazo de pan recortado en forma redonda, para darle la forma del dios sol,
llamado hostia. La trinidad egipcia (la cual procede de babilonia) que tenía el
nombre de Isis, Horus y Seb le cambiaron el nombre por padre-hijo-espíritu
santo. Podemos encontrar las siglas o iníciales de la trinidad pagana tanto en
la hostia como también en el escudo de la orden más poderosa del catolicismo:
la orden jesuita. Toda la autoridad de esa iglesia ramera quedó en las
manos de un supuesto vicario de Cristo
, una dinastía o secuencia de hombres que a través
de los siglos han gobernado la iglesia católica a los cuales los fieles llaman papa, cumpliéndose de esta
manera estas palabras de Jesús:
"Porque se levantarán falsos
Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera
que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos" Mateo 24:24.
Se comenzaron a vender indulgencias papales,
es decir: una carta firmada por el papa de turno donde se perdonaban los
pecados de aquellos que compraban dichas cartas. Mientras más pagaban por las
indulgencia más pecados se perdonaban y más supuestas bendiciones venían sobre
ese supuesto creyente. La indulgencia más cara era aquella donde se perdonaban
los pecados pasados, presentes y futuros (algo muy parecido al nuevo evangelio
de la prosperidad tan de moda entre los modernos evangélicos: donde a Dios lo
han convertido en un mercader que esta obligado a bendecir a quien más dinero y
bienes les dén a los pastores, apóstoles y profetas a través de supuestos
pactos, diezmos y donativos). En esa nueva religión cristiana a maría la
pusieron por encima de Jesús: incluso la llaman la madre de Dios y reina del
cielo (títulos que tenía la pagana Semiramis babilónica). También crearon la
falsa doctrina de la infabilidad papal, es decir, que toda palabra o decisión
del papa tenía que tomarse como una orden de Dios y no se podía rebatir ni
desafiar. Los papas, muy astutamente, persiguieron a muerte a los verdaderos
cristianos que se guiaban por la biblia. Para eso levantaron la santa
inquisición: una maquinaria represiva que encarcelaba, torturaba y asesinaba a
todos aquellos que se opusieran al papa y a la santa madre iglesia católica,
apostólica y romana: LA GRAN RAMERA DESCRITA EN LOS CAPITULOS 17 Y 18 DE
APOCALIPSIS).
Al igual que las religiones paganas se comenzó
a adorar a los santos muertos. Los papas, apoyados por los demás obispos y
sacerdotes, decían que esos santos muertos estaban en el cielo intercediendo
por los que estaban en la tierra. Por tanto las imágenes, estatuas y reliquias
de esos supuestos santos muertos eran compradas por los fieles y llevadas a sus
hogares para rendirles tributo. También se adoraban estas imágenes dentro de
aquella iglesia falsa. La doctrina satánica de la inmortalidad del alma fue
acomodada en el nuevo cristianismo. Se decía que los creyentes, al morir iban
directamente al cielo, pisoteando de manera olímpica estas palabras de Cristo:
‘’Nadie ha subido jamás al cielo sino el que descendió
del cielo, el Hijo del hombre.’ Juan 3: 13).
El mito pagano
de los tormentos eternos se afirmó en esta nueva religión romana disfrazada de
cristiana. A ese lugar de tormentos se le comenzó a llamar infierno. También se
inventaron la creencia del purgatorio, es decir, un lugar intermedio donde las
personas que no eran muy malas, y tampoco muy buenas, iban, después de muertos por supuesto, para
ser purificados a través del fuego. El
Purgatorio siempre hizo rebosar las arcas de la religión pagana que lo enseñó.
El Purgatorio abre la puerta a todo tipo de extorsiones de los sacerdotes.
Sacerdotes de época tan antigua como la de los Misterios Satánicos de Egipto
aprendieron que las oraciones por los muertos que estaban en el purgatorio no podían
ser efectivas a menos que los
sacerdotes intervinieran, y cada persona sabe que el sacerdote no puede
intervenir a menos que primero reciba un pago especial. En cada país, en cada era, los sacerdotes
paganos han usado esta doctrina del Purgatorio para aprovecharse de los tiernos
sentimientos de pérdida de los seres amados, prometiendo orar por esa pobre alma que partió, para hacer más corta
su estancia en el Purgatorio; a cambio de un buen pago monetario por supuesto.
Sobre
la doctrina del purgatorio, esto es lo que dice el dogma católico escrito en
los catecismo: El Purgatorio: LAS ALMAS DE LOS JUSTOS
QUE EN EL INSTANTE DE LA MUERTE ESTÁN GRAVADAS POR PECADOS VENIALES O POR PENAS
TEMPORALES DEBIDAS POR EL PECADO VAN AL PURGATORIO. Purgatorio = lugar de
purificación. Papa Gregorio X 1271-1276. II Concilio de Lyon, 1274.
"Las almas que partieron de este mundo en caridad con Dios, con
verdadero arrepentimiento de sus pecados, antes de haber satisfecho con
verdaderos frutos de penitencia por sus pecados de obra y omisión, son
purificados después de la muerte con las penas del purgatorio. " Dz.
464.
También
los católicos, al igual que otras culturas paganas, creen en el limbo. Ese
lugar es para aquellas almas que mueren sin haber
alcanzado la edad de la razón y que no han recibido el bautismo. Debido a
que tienen el pecado original de sus almas no pueden entrar en el cielo, pero
ya que tampoco tienen pecado personal o bien, no se van a sufrir el
infierno. Así, se colocan en el limbo, un supuesto estado de felicidad
natural.
Por lo tanto, Llegado el cristianismo católico
y ya instaurado como religión oficial bajo la tutela del imperio romano, los
primeros cristianos apenas mencionan el infierno hasta que en el siglo IV San
Agustín, padre de la iglesia actual, en su libro “La Ciudad de Dios” habla de
castigos y cita que son los pecados sexuales los que principalmente van al
infierno y donde surgen ideas tan peregrinas como que los niños no bautizados
no van al cielo.
Durante la Alta Edad Media, cuando la peste, la guerra y el hambre asoló Europa, el infierno tiene el mayor protagonismo, una legión de predicadores influenciados por las enseñanzas de “San” Agustín se dedicaban a relatar los tormentos del infierno.
Curiosamente la gente acudía a las iglesias en masa a escuchar estos sermones, no en busca de esperanza ni de la verdad bíblica, sino para deleitarse con la imaginativa narración totalmente morbosa de estos predicadores, de la misma manera que actualmente vamos al cine a ver una grotesca película de terror. Si ya de por sí los relatos eran escalofriantes, el arte representado en las iglesias ayudaba a tener una idea de lo que era el infierno, de hecho si entráis en las iglesias veréis más imágenes del infierno que del cielo. Por ejemplo: la capilla Sixtina esta llena de horrendos cuadros, pinturas y dibujos de demonios, diablos y almas sufriendo en el fuego del infierno: todo esto pintado por el pintor homosexual Miguel Ángel.
Con el Renacimiento, el infierno alcanza su máximo esplendor gracias al genial Dante Alighieri con su “Divina Comedia” y su “Inferno”, donde miles de fanáticos creen que lo relatado por Dante es el infierno de verdad.
Pocos llegaron a entender que el texto era la particular venganza de Dante contra el Vaticano, ya que éste había arrestado, quitado sus posesiones y exiliado a Dante; si se lee “Inferno” y no nos recreamos en los tormentos, veremos que la gran mayoría de los castigados son jefes de la iglesia católica o personas influyentes de ésta.
Con esto se puede apreciar que el infierno es la mezcla de todas las religiones anteriores, siendo la más importante de ellas la babilónica.
Por lo tanto: la creencia del alma inmortal y los tormentos eternos son parte del vino de la fornicación de babilonia descrita en apocalipsis capítulos 17 y 18.
Durante la Alta Edad Media, cuando la peste, la guerra y el hambre asoló Europa, el infierno tiene el mayor protagonismo, una legión de predicadores influenciados por las enseñanzas de “San” Agustín se dedicaban a relatar los tormentos del infierno.
Curiosamente la gente acudía a las iglesias en masa a escuchar estos sermones, no en busca de esperanza ni de la verdad bíblica, sino para deleitarse con la imaginativa narración totalmente morbosa de estos predicadores, de la misma manera que actualmente vamos al cine a ver una grotesca película de terror. Si ya de por sí los relatos eran escalofriantes, el arte representado en las iglesias ayudaba a tener una idea de lo que era el infierno, de hecho si entráis en las iglesias veréis más imágenes del infierno que del cielo. Por ejemplo: la capilla Sixtina esta llena de horrendos cuadros, pinturas y dibujos de demonios, diablos y almas sufriendo en el fuego del infierno: todo esto pintado por el pintor homosexual Miguel Ángel.
Con el Renacimiento, el infierno alcanza su máximo esplendor gracias al genial Dante Alighieri con su “Divina Comedia” y su “Inferno”, donde miles de fanáticos creen que lo relatado por Dante es el infierno de verdad.
Pocos llegaron a entender que el texto era la particular venganza de Dante contra el Vaticano, ya que éste había arrestado, quitado sus posesiones y exiliado a Dante; si se lee “Inferno” y no nos recreamos en los tormentos, veremos que la gran mayoría de los castigados son jefes de la iglesia católica o personas influyentes de ésta.
Con esto se puede apreciar que el infierno es la mezcla de todas las religiones anteriores, siendo la más importante de ellas la babilónica.
Por lo tanto: la creencia del alma inmortal y los tormentos eternos son parte del vino de la fornicación de babilonia descrita en apocalipsis capítulos 17 y 18.
El infierno de fuego es un dogma católico tal
y como se lee en las normas del
catecismo:
El Catecismo
de la Iglesia Católica afirma: "La
enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Inmediatamente después de la muerte las almas
de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos y allí
sufren las penas del infierno, 'fuego eterno'. La pena principal del
infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener
el hombre la vida y la felicidad para el que fue creado y por la que anhela”.
(CIC 1035).
El Dogmas
Católicos de La existencia del infierno y de que es eterno, fue definido dogma
de fe en el IV Concilio de Letrán. En el Magisterio de la Iglesia, nos encontramos
con el Sínodo de Constantinopla, celebrado en el año 543, en el que se condenó
la temporalidad del infierno: «Si alguno
dice o mantiene que el suplicio de los demonios y de los hombres impíos es
temporal, y que tendrá fin después de algún tiempo, o que haya restitución y
reintegración de los demonios o de los hombres impíos, sea anatema» (Denz
211/411). Dogmas Católicos (3) LG c.7, nº 48: afirma la
necesidad de vigilancia «para no ser apartados al fuego eterno, tinieblas
exteriores, llanto y rechinar de dientes». (4) Pablo VI, Profesión de Fe, AAS
60 (1.968) 444: «los que los rechazaron (el amor y la piedad de Dios) hasta el
final, serán destinados al fuego que nunca cesará». (5) Los nn. 1033-1037
enseñan la doctrina de la Iglesia sobre el Infierno. (6) CCE
n.1035. Dogmas
Católicos Igualmente en el año 1215 el IV Concilio de Letrán, definió contra la
posición de los albigenses: «todos resucitarán con sus propios cuerpos, que
ahora tienen, para que reciban según sus obras, ya hayan sido buenas o malas,
los unos con el diablo pena perpetua, y los otros con Cristo gloria sempiterna»
(Denz 429/801). El Magisterio reciente no se ha recatado de confirmar la
doctrina de la Iglesia sobre el particular: la afirman expresamente el Vaticano
II (3); Pablo VI en su Profesión de Fe (4) y el Catecismo de la Iglesia
Católica (5) entre otros documentos.
En su libro de
1994, Cruzando el umbral de la esperanza, el Papa Juan Pablo
II escribió que demasiado a menudo "predicadores, catequistas, maestros... ya no tienen el coraje para
predicar la amenaza del infierno" (página 183).
Todo lo que Satanás necesitaba para levantar
una cristiandad totalmente apostata, corrompida y desviada de la verdad, lo ha
logrado a través de la iglesia católica romana. Todas las creencias, tradiciones,
fabulas y mitos que nacieron en babel y que luego se esparció por todo el mundo
pagano, ahora se encuentran dentro de esa iglesia pervertida, pero, eso sí: bien disfrazado de cristianismo.
Esta es la razón por la cual apocalipsis capítulos 17 y 18 compara a esa
iglesia apostata con BABILONIA LA
GRANDE; LA MADRE DE LAS RAMERAS Y LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.
Para lograr fundamentar la idea de los
tormentos eternos en el cristianismo, la gran ramera comenzó a introducir la
palabra infierno dentro de
algunas versiones bíblicas traducidas al latín. De este modo la idea pagana de
un supuesto infierno de fuego se ha levantado dentro de la cristiandad
apostata, tanto dentro de las liturgias de la gran ramera, como también de las
hijas que salieron de ella; es decir: las iglesias que salieron del catolicismo
romano como los protestantes, de los cuales proceden los modernos evangélicos y
pentecostales, línea supuestamente cristiana, pero que apoya muchas de las
doctrinas y creencias de la gran ramera; ellos apoyan la adoración de la
santísima trinidad católica, el cobro de diezmo (las antiguas indulgencias
católicas), ellos también creen que sus pastores son infalibles (al igual que
los papas) y que esta prohibido que alguien juzgue sus enseñanzas, celebran la
fiesta pagana de la navidad, creen en el infierno de tormentos eternos, y
también creen que los creyentes al morir van inmediatamente al cielo o paraíso.
Lo que hicieron los jerarcas católicos guiados
por Satanás fue tomar la palabra hebrea Sheol,
la cual significa sepultura y que los apóstoles transcribieron con la palabra
griega hades en el nuevo
testamento, y también tomaron la palabra
griega gehenna pronunciada
por Cristo en algunos pasajes y muy astutamente las cambiaron por la palabra
latina infierno, junto con la
idea pagana de un lugar de tormento.
La mejor manera de determinar el significado
de una palabra bíblica es examinar el uso que se le da en la Biblia misma. Al
emplear este método escaparemos del prejuicio teológico al cual están sujetos
todos los compiladores de diccionarios. Casi todo el Antiguo Testamento se
escribió en el idioma hebreo, y el Nuevo Testamento en el griego.
Afortunadamente, tenemos una traducción del Antiguo Testamento en el idioma
griego, llamada la Septuaginta, una traducción que se hizo alrededor del año
250 a.C. Esto nos permite comparar las palabras hebreas en el antiguo
testamento con las griegas en el nuevo testamento, y nos ayuda a entender su
significado en todos los pasajes de las Escrituras.
La palabra hebrea de la cual se ha tomado la
idea de infierno es Sheol; y en griego,
cuando se aplica a lo mismo, es Hades. Hay
otra palabra griega en el Nuevo Testamento que se ha traducido incorrectamente
como infierno, y es Gehenna;
pero examinaremos esta palabra más adelante. Resulta que los traductores, en
versiones modernas de la Biblia en castellano, ya no vierten la palabra Sheol como
infierno, sino que la han traducido correctamente como sepulcro en Eclesiastés 9:10 y en Cantares 8:6. En todos los
otros 63 casos donde aparece se ha transliterado como Sheol. Esto nos ayuda a ver cómo ellos han lidiado con esta
palabra al descubrir que no coincidía con la teoría con la cual su teología
había corrompido su mente en las iglesias de creencias apostatas.
Examinemos ahora algunos de los pasajes donde
aparece la palabra Sheol,
transliterada al castellano como Seol
y veamos si podemos hacer que concuerden con la teoría popular acerca del infierno, y si no se puede, dejemos
entonces que nuestra mente llegue a la conclusión a la que los pasajes mismos
nos llevarán. Vamos anotar también los pasajes donde en diferentes versiones
bíblicas la palabra Sheol la vierten como sepulcro.
Sheol
-- el Sepulcro o Estado de los Muertos:
Génesis 37:35 -- "Mas él no quiso recibir
consuelo, y dijo: Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol. [sepulcro]".
Génesis 42:38 -- "Y si le aconteciere
algún desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con
dolor al Seol".
1 Samuel 2:6 -- "El Señor mata, y él da
vida; él hace descender al Seol, y hace
subir".
1 Reyes 2:6 -- "Tú, pues, harás conforme
a tu sabiduría: no dejarás descender sus canas al Seol en paz".
Job 14:13 -- "¡Oh, quién me diera que me
escondieses en el Seol,
que me encubrieses hasta apaciguar tu ira".
Job 17:13 -- "Si yo espero el Seol [sepulcro] es mi casa; haré mi
cama en las tinieblas".
Salmos 30:3 -- "Oh, Señor, hiciste subir
mi alma del Seol [sepulcro];
me diste vida, para que no descendiese a la sepultura".
Salmos 49:14 -- "Como rebaños que son
conducidos al Seol, la
muerte los pastoreará".
Oseas 13:14 -- "De la mano del Seol los
redimiré, los libraré de la muerte. Oh muerte [sepulcro], yo seré tu muerte [destrucción]" (compárese
con 1 Corintios 15:55).
Eclesiastés 9:10 -- "En el sepulcro [Seol],
adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría".
Salmos 31:17 -- "Sean avergonzados los
impíos, estén mudos en el Seol [sepulcro].
Ezequiel 32:27 -- "Y no yacerán con
los fuertes de los incircuncisos que cayeron, los cuales descendieron al
Seol [sepulcro] con sus armas de guerra, y sus
espadas puestas debajo de sus cabezas".
Salmos 16:10 -- "Porque no dejarás mi
alma en el Seol [sepulcro], ni permitirás
que tu santo vea corrupción". (Pedro usa esto para probar que Cristo
resucitó de entre los muertos, en Hechos 2:27, 30-32).
Por estos testimonios es evidente que los
escritores inspirados no interpretaban la palabra Seol como un lugar de
tormento eterno. Si sustituimos a la palabra Seol por la
frase 'lugar de tormento eterno' o
¨infierno¨ en estos textos, veremos lo absurdo que es la teoría de la
teología moderna. Haría decir a Jacob: 'No
quiero recibir consuelo; y descenderé enlutado a mi hijo hasta el lugar de
tormento eterno'. Y haría decir a David: 'Que sus canas no desciendan al lugar de tormento eterno en paz",
como si fuera posible ir a semejante lugar en paz. Haría decir
a Job: '¡Oh, quién me diera que me
escondieses en el lugar de tormento eterno, que me encubrieses hasta apaciguar
tu ira', lo cual significaría orar para ir de mal en peor. Haría decir a David
y Pedro que Cristo fue al lugar de tormento eterno, pero que no fue dejado
allí. Ahora bien, si tenemos presente que el destino final de los inicuos es
que se les castigará con la muerte eterna, es decir, que serán
arrojados a las tinieblas de la muerte y al sepulcro, entonces podemos entender
fácilmente el uso de la palabra Seol cuando los traductores la
han transliterado como 'Seol [sepulcro]; tal es el caso, por ejemplo, en Salmos
9:17 -- "Los malos serán
trasladados al Seol, todas las gentes que se olvidan de Dios".
Tomemos, por ejemplo, las palabras de Ezequiel
32:27 -- "Y no yacerán con los
fuertes de los incircuncisos que cayeron, los cuales descendieron al Seol [Sheol =
sepulcro] con sus armas de guerra, y sus espadas puestas debajo de sus
cabezas". Aquí se muestra que 'Seol' es un lugar donde los
poderosos yacen "con
sus espadas puestas debajo de sus cabezas", aludiendo a la costumbre
de colocar la espada del guerrero debajo de su cabeza cuando son depositados en
el sepulcro. Qué absurdo es suponer que los soldados van al 'infierno' de la
creencia popular donde reposarán con sus espadas debajo de sus cabezas. Por lo
tanto, el uso de la palabra sheol en este y otros pasajes
citados muestra que los escritores inspirados no le atribuían a dicha palabra
el significado de 'infierno' en el
sentido de ¨lugar de tormentos eterno¨ que
se le da en nuestros días. No hay un solo pasaje en el que tenga un significado
tan absurdo como el de "infierno de
sufrimientos eternos’’, y el hecho que los testimonios citados muestren que
se refiere al sepulcro, un significado que ni la mente del más ardiente
creyente en la teoría popular no puede resistir, es suficiente en sí mismo para
excluir su aplicación al "infierno" de la creencia popular; porque,
¿cómo podría emplearse la misma palabra para dos lugares tan marcadamente
diferentes como el sepulcro, donde todo es oscuridad e insensibilidad, y uno
encendido con ominosas llamas, donde se experimenta la más profunda
sensibilidad de una tortura sin fin?.
Si acudimos al Nuevo Testamento encontramos
que la misma conclusión es irresistible. Por supuesto, aquí tenemos la palabra
griega hades, en
vez de la palabra hebrea sheol. Que
ambas palabras significan lo mismo, se verá en los casos en que el Nuevo
Testamento cita del Antiguo. En Salmos 16 David dice proféticamente de Cristo:
"Porque
no dejarás mi alma en el Seol [sepulcro], ni permitirás que tu santo vea
corrupción".
Este pasaje se cita en Hechos 2:27, 31 -- "Porque no dejarás mi alma en el Hades
[sepulcro], ni permitirás que tu Santo vea corrupción".
Ambos pasajes hablan de la resurrección de
Cristo del lugar donde estuvo durante su muerte, un lugar donde comúnmente los
hombres 'ven corrupción'; pero en el cual Dios no permitió que Cristo
permaneciese sinó que en su caso hizo una excepción, y no lo dejó en el sheol o hades, sinó
que lo resucitó de entre los muertos antes de que se pudriera su cuerpo. De ahí
que Pablo dice que había declarado a los corintios que "Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y
que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las
Escrituras" (1 Corintios 15:3-4). Cuando Cristo murió "derramó su vida hasta
la muerte" (Isaías 53:3, 4). De modo que cuando estaba muerto lo
bíblico y lógico es que no estaba vivo, y dondequiera que haya sido depositado
cuando murió, ahí estuvo hasta que resucitó. Lo depositaron en
el sepulcro; pero no "permaneció" allí; y al declarar el hecho Pedro
dice: "Su alma no fue dejada en el
Hades [sepulcro]", y el salmista al profetizar esto acerca de sí mismo
y de Cristo dijo: "Pero Dios
redimirá mi vida del poder del Seol [sepulcro], porque él me
tomará consigo" (Salmos 49:15).
Ahora bien, esto muestra que el término sheol significaba
para el Salmista lo mismo que la palabra hades significaba para
Pedro. Ambos pasajes hablan del mismo acontecimiento, esto es, la resurrección
de Cristo. Ahora podemos examinar el uso de la palabra hades en
los otros pasajes donde ocurre en el Nuevo Testamento.
Hades--El
Sepulcro o Estado de los Muertos:
Mateo 11:23 -- "Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta
el Hades [sepulcro] serás abatida".
‘’Esta predicción de nuestro Señor se cumplió
literalmente; porque en las guerras entre los romanos y los judíos estas
ciudades fueron totalmente destruidas, de tal modo que en el
presente no quedan vestigios de Betsaida, Corazín o Capernaum"
(Clark, Commentary).
Por lo tanto, ser abatido hasta el Hades, o
sepulcro, significaba ser destruido.
Mateo 16:18 -- "Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca
edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades [sepulcro] no
prevalecerán contra ella".
"Las puertas del Hades"--, dice
Parkhurst--, puede aludir siempre a la forma de los sepulcros judíos".
Las puertas del sepulcro no prevalecerán
porque la iglesia será liberada en el día de la resurrección y exclamará: "¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?
¿Dónde, oh sepulcro [hades], tu victoria?" (1 Corintios 15:55).
Apocalipsis 1:18 -- "Yo soy... el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que yo vivo
por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades [sepulcro]".
Apocalipsis 6:8 -- "Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía
por nombre Muerte, y el Hades le seguía [sepulcro]".
Apocalipsis 20:13, 14 -- "Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y
el Hades entregaron los muertos que había en
ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades [sepulcro]
fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda".
Lucas 16:23 -- "Y en el Hades alzó sus ojos".
Queda totalmente aclarado para el lector que
estos pasajes se aplican al sepulcro, excepto, quizás, uno; aquel en que se dice que el hombre rico
alzó la vista en el Hades. Nos proponemos explicar
esta parábola de la siguiente manera; en realidad la parábola del hombre rico y Lázaro estaba
dirigida a los fariseos (Lucas 16:14), quienes, al haber aceptado las
tradiciones que invalidaban la Palabra de Dios, se habían hecho creyentes en el
dogma pagano de la existencia consiente de las almas desincorporadas. Para
hallar una habitación para estas después de la muerte, inventaron un lugar
donde eran preservadas las almas buenas y malas a la espera del día del juicio;
y a ese lugar daban el nombre de hades. En esta parábola
nuestro Señor usó la teoría de ellos para representar la catástrofe nacional
que dentro de poco vendría sobre ellos por medio de la destrucción de
Jerusalén, y su tormento a manos de los romanos y otras naciones entre las
cuales padecerían (este es uno de los significados de esa parábola). El hecho
que el Salvador usara la teoría de ellos en parábola no lo compromete con esa
teoría así como tampoco el uso de la palabra Beelzebú (Mateo 12:27) lo
compromete con la ficción pagana del dios de las moscas. Debe recordarse que
nuestro Señor no hizo ningún intento por corregir a los fariseos y mostrarles
la falacia de los dogmas paganos que ellos habían abrazado. Sabía que ellos se
creían justos, así que les dijo irónicamente: "No he venido a llamar a justos" (Mateo 9:13). Está escrito
que "sin parábolas no les
hablaba" (Mateo 13:34); y la razón que dio para esto fue:
"Porque a vosotros [los discípulos] os
es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es
dado" (Mateo 13:11).
En su libro, el hermano Tito Martínez explica
lo siguiente: ¨Lo primero que suelen decir los falsos maestros que han
pervertido el verdadero significado de esta parábola es que, según ellos, no se
trata de una parábola, sino de una historia real y literal. Esto es
completamente falso y ridículo, ya que esta parábola es la última de seis
parábolas seguidas, y que son las siguientes:
1- Parábola de la gran cena (Lucas
14:15-25).
2- Parábola de la oveja perdida (Lucas
15:1-7).
3- Parábola de la moneda perdida (Lucas
15:8-10).
4- Parábola del hijo pródigo (Lucas
15:11-32).
5- Parábola del mayordomo
infiel (Lucas 16:1-13).
6- Parábola del rico y Lázaro (Lucas
16:19-31).
Los que han pervertido el significado
verdadero de esta parábola suelen decir que no se trata de una parábola, porque
se mencionan nombres propios: Lázaro y Abraham, sin embargo, ese argumento es
una falacia, porque el hecho de que se mencionen nombres propios no significa
que no sea una parábola. Ya ha quedado demostrado que se trata de la última de
una serie de 6 parábolas, por lo tanto, es imposible que se trate de
una historia real y literal. Pero no solo eso, esta parábola del rico y
Lázaro empieza exactamente igual que la parábola anterior, la del mayordomo
infiel, las dos parábolas empiezan así: “Había un hombre rico…” Esto
demuestra sin ninguna duda que esta parábola del rico y Lázaro de ninguna
manera es una historia real o literal. Por lo tanto, el primer argumento
falso que esos falsos maestros esgrimen ya ha quedado pulverizado.
El relato del rico y Lázaro NO ES UNA HISTORIA LITERAL, sino una
prosopopeya, donde Cristo hizo hablar a tres personas muertas como si estuvieran
vivas, y este mismo estilo literario es el que Isaías usó en Isaías 14:8-11
para describir a los muertos que están en el Seol (el sepulcro), los cuales
salen a recibir al rey de Babilonia, e igualmente describe a los cipreses y los cedros del Líbano
hablando, ¡todo ello es una prosopopeya!, no una historia
literal. Aceptar la parábola del rico y Lázaro de forma literal lleva a
conclusiones ridículas, porque entonces resulta que los salvos podrán ver y
hablar con los condenados que estén en el lago de fuego, todos los creyentes
cabrían en el ceno de Abrahán, y una gota de agua en la punta del dedo puede
quitar la sed de un hombre atormentado por las llamas.
En esta parábola Cristo sencillamente lo que
hizo es enseñar que los creyentes estarán con Abraham, cuando el Reino de Dios venga a la
tierra (Lucas 13:27-29), mientras que los incrédulos, como el
rico, estarán fuera del Reino de Dios, siendo atormentados por el fuego, donde
después serán destruidos en cuerpo y alma (Mateo 10:28), ¡esta es la verdadera
interpretación de la parábola del rico y Lázaro!. (la 21 tesis de tito. Com).
Aunque
las Escrituras no pueden ser reforzadas por nada que puedan decir los
escritores, muchos se sienten más confiados si saben que escritores populares
apoyan cualquier punto de vista que ellos puedan tomar. A veces los
comentaristas dan honestamente una verdadera exposición, aun cuando los pasajes
que ellos han comentado condenen las teorías que ellos tanto aprecian; y sobre
el tema que estamos señalando, esto queda ilustrado en las siguientes citas:
AUTORES
POPULARES COMENTAN LA PALABRA INFIERNO:
"La palabra hebrea sheol se
traduce correctamente como infierno en un sentido general, si se quiere
significar lo mismo que la antigua palabra latina infernus, el receptáculo tapado de todos los
muertos, donde los buenos y los malos reposan juntos
en un estado de INCONSCIENCIA; pero muy incorrectamente y muy desvergonzadamente
si se pretendía que fuese un símbolo del infierno de la creencia popular y
tradicional como un lugar de tormento consciente sólo para los inicuos. Pero
nosotros, sin la menor reserva, condenamos a los traductores; puesto que ellos
evidentemente se han esforzado por obscurecer el verdadero sentido de la
palabra sheol, y para sostener el significado tradicional del
infierno a expensas de la verdad y la uniformidad. Si la palabra sheol se
hubiese traducido uniformemente como hoyo o sepulcro o el
estado de los muertos, o incluso como las mansiones de los
muertos, nunca se le habría relacionado con una idea tan absurda como la de
un lugar de tormento consciente" (Bible versus Tradition, pagina
188).
"Hades significa literalmente aquello que
está en oscuridad. Un cuidadoso examen llevará a la conclusión de que en estos
pasajes donde ocurre la palabra hades no hay ninguna
justificación para la idea de un estado intermedio, sino que se
refieren al sepulcro, tanto de los justos como de los inicuos". Dr.
Kitto, Cyclopedia [Enciclopedia].
"La palabra original hades,
--el invisible receptáculo o mansión de los muertos--, corresponde a sheol en
hebreo. La palabra infierno, que se usa en algunas traducciones, ahora
expresa un significado incorrecto de la palabra original, porque se
usa sólo para dar a entender el lugar de los condenados. Pero como el vocablo
infierno viene del término latino infernus, que significa tapar , ocultar o inferior [...], el significado
literal de la palabra original hades estaba en tiempos
antiguos bien expresada por ella".--Dr. Adam Clarke, Commentary [Comentario].
"La expresión 'las puertas del hades`
puede aludir siempre a la forma de los sepulcros judíos, los cuales eran
grandes cuevas con una entrada angosta, muchos de los cuales se pueden hallar en
Judea"-- Parkhurst, Lexicon.
Estos autores esclarecen el asunto en armonía
con las Escrituras; y se verá que si tenemos presente el verdadero significado
de la palabra "infierno" cuando leemos pasajes en los que se ha
traducido de la palabra hades o se han transliterado como
Hades, la palabra se ha vertido correctamente, significando invisibilidad, lo
oculto. ¿A qué se le puede denominar invisibilidad y oculto más aptamente que
al estado de muerte, en el polvo, o en el sepulcro, cubierto o tapado?.
Una mirada a los pasajes ya señalados mostrará
que están en perfecta armonía con el uso en el Antiguo Testamento de la
palabra sheol para referirse al sepulcro. Abatir a Capernaum
hasta el Seol significaba destruirla. Decir que las puertas del infierno no
prevalecerían contra la iglesia era dar seguridad de la resurrección a la vida,
el triunfo y gloria de todos los fieles que forman parte de la prometida, la
que ha de convertirse en la esposa del Cordero a su venida. Que Cristo posea
las llaves del infierno significa que él es "la resurrección y la
vida" para todos sus fieles, y el destino a la muerte y al sepulcro de los
infieles para siempre. Que la muerte y el infierno entregarán a los
muertos que están en ellos significa que a los muertos se les dará
vida y que los sepultados resucitarán de entre los muertos. Que la muerte y el
infierno serán lanzados simbólicamente al lago de fuego significa que el poder
que tienen sobre todos los redimidos será destruido, cuando ya no habrá más
muertes, y, por consiguiente, el sepulcro ya no devorará más víctimas. Cuando
Cristo reinará hasta que haya destruido al último enemigo--la muerte--cada uno
que pruebe que es digno de alcanzar la vida eterna en gloria, podrá exclamar
triunfantemente: "¿Dónde está, oh
muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?", entonces habrá
llegado el momento cuando "no
existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí", y "Dios [será] todo en todos"
universalmente.
Evidentemente, cuando toda la creación sea
nuevamente restaurada después del juicio final, no va a existir ningún lugar en
el universo donde haya dolor o clamor de sufrimiento, esto es lo que dice el
libro de apocalipsis en su capítulo 21, vamos a leerlo:
¨4 Enjugará Dios toda lágrima
de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor,
ni dolor; porque las primeras
cosas pasaron.¨
En ese pasaje de apocalipsis no cabe la idea
de un lugar de tormentos sin fin, donde existen las supuestas almas de los
malvados siendo torturados por siempre.
Gehenna--¿Qué
es y dónde está?:
Gehenna tiene un significado enteramente diferente de Hades, y nunca debió haberse
traducido como infierno. Lo
siguiente, tomado del Diaglotón Enfático, es una buena explicación:
"Gehenna,
la palabra griega que se tradujo como infierno en la Versión Reina--Valera de
1960, ocurre 12 veces. Es la forma griega de escribir las palabras hebreas que
se han traducido como 'El Valle de Hinom'. Este valle también se llamaba Tofet,
que significa detestación, abominación. En este lugar se echaba toda clase de
desperdicios, con los esqueletos de bestias y los cadáveres insepultos de
criminales que habían sido ejecutados. Para consumir estos desperdicios se
mantenía un fuego constante echándole azufre. Un ejército de Senaquerib, de
185.000 hombres fue muerto aquí en una sola noche. Aquí los niños eran quemados
hasta que morían en sacrificio a Moloc. En tiempo de Cristo ese lugar era el
basurero de la ciudad de Jerusalén: donde la basura, los cadáveres, el fuego y
los gusanos eran sus habitantes. No había vida en el gehenna. Entonces, Gehenna, según ocurre en el
Nuevo Testamento, simboliza la muerte y la destrucción total;
el lago de fuego, pero no significa en ningún pasaje un lugar de tormento
eterno".
Como los judíos habían llegado a considerar
el Gehenna como un lugar de horror, nuestro Señor lo asoció
con el destino que esperaba a aquellos que serán víctimas de la ira de Dios en
el día de la justa retribución. Los testimonios en los cuales se usa la palabra
indican que el Gehenna no solo era un lugar de castigo judicial en
el pasado, sino que en ese mismo lugar los justos juicios de Dios serán
derramados sobre los trasgresores. Los gusanos que se alimentaban de los
esqueletos en el pasado hace ya mucho tiempo que los devoraron; el fuego
inextinguible que quemaba ha devorado ya a sus víctimas y, por tanto, ya esta
apagado. De modo que cuando los gusanos de nuevo se alimenten de los cadáveres
de los inicuos y el fuego los queme, la destrucción será el resultado
inevitable. Usted verá, estimado lector, que el significado de las palabras
"el gusano que no muere, y el fuego que no se apaga" no es que los
cadáveres de los cuales se alimentan los gusanos sean preservados vivos; ni que
se quemarán, pero que nunca se consumirán. El hecho de que a los gusanos se les
represente alimentándose es prueba de que a sus víctimas se les había dado
muerte, y que ser devorado totalmente es un fin cierto; y que
el hecho de que el fuego no se apaga es prueba, no que sus víctimas serán
preservadas, sino que serán devoradas hasta ser consumidos, hasta quedar
de ellos solamente el símbolo del humo que sube como testimonio de que ya han
sido totalmente eliminados. El símbolo del gehenna es la muerte segunda en el
lago de fuego: la destrucción final de todos los hombres malvados, del diablo y
sus ángeles. Es en el Gehenna (el lago de fuego) donde Dios va a destruir para
siempre a todos los malvados, sin dejar de ellos ni rastro, vamos a leerlo:
Mateo 10:28--"Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden
matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el
infierno [Gehenna]".
A continuación se muestran los pasajes donde
la palabra infierno procede de Gehenna:
Mateo 5:22--"Pero
yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de
juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el
concilio; y cualquiera que diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno [Gehenna]
de fuego".
Mateo 5:29--"Si
tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es
que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al
infierno [Gehenna]".
Mateo 18:9--"Y
si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con
un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno [Gehenna]
de fuego".
Mateo 23:15--"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque
recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos
veces más hijo del infierno [Gehenna] que vosotros".
Mateo 23:33--"¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la
condenación del infierno [Gehenna]?"
Marcos
9:43, 45, 47; Lucas 12:5. Estos son iguales a los que se han citados de Mateo.
Santiago 3:6--"Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está
puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda
de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno [Gehenna]".
¿No parece extraño que una teoría de
preservación perpetua de los inicuos en tormento se esfuerce por encontrar apoyo
en una palabra, que es el nombre de un lugar en que el fuego destruye los
cadáveres, y los gusanos los devoran completamente, sean el resultado
inevitable de haber sido arrojados allí? La inextinguible acción del fuego, en
vez de significar la preservación de sus víctimas, podría significar ni más ni
menos que su destrucción es completa, lo que se recalca por estas palabras: "Quemará la paja en
fuego que nunca se apagará". La expresión "que nunca se
apagará", cuando se aplica en el lenguaje cotidiano, se entiende
claramente que significa la imposibilidad de mantener en existencia aquello que
está siendo consumido por las llamas; y este es el significado bíblico, como se
verá por las palabras del profeta Jeremías: "Yo haré descender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios
de Jerusalén, y no se apagará" (Jeremías 17:27). Este
fuego fue iniciado por los romanos en el año 70 de nuestra era y
"devoró" todo; pero si alguien afirmara que todavía está ardiendo
porque se declaró que no se apagará, sería tan necio como aquellos que afirman
que el fuego del Gehenna arderá siempre y que nunca se apagará porque es
'inextinguible'.
Así pues, decir que "el gusano no
muere" es asegurar que su presa será devorada, seguramente no que su
víctima será preservada eternamente, siendo devorada siempre, pero, no
obstante, sin ser devorada. Hay un intento por eludir el claro significado, con
sentido común, de estos y otros pasajes en donde ocurren las palabras
"destruir", "perecer", etc., asumiendo que estas palabras
no se han de tomar en el significado de una destrucción literal de esta
persona, y que sólo significan que los inicuos son destruidos en el sentido que
hablamos de alguno que se ha convertido en un réprobo, esto es, destruye su
carácter, y él se degrada. Parecería que todo encajaría si tan sólo puede
sostenerse la apreciada teoría de la tortura eterna, pero, ¿por qué? ¿Por qué
los hombres sienten tanta ansiedad por sostener una teoría que es tan repulsiva
para la razón y tan deshonrosa para Dios, a pesar de que no hay nadie que
realmente crea en ella cuando reflexiona serenamente, y se ofrece toda clase de
justificaciones para esa horrible doctrina? Es cierto que algunas veces se usan
las palabras "destruir", "perecer", etc., en el sentido secundario
que se pretende, pero en los pasajes que hemos citado el contexto muestra
claramente que se emplean en su sentido más literal. Son los inicuos los
que son destruidos, no que los hombres buenos destruyan su carácter al volverse
inicuos. Ellos ya están destruidos en este último sentido, es decir, en el
sentido de que se degradan, por el hecho que ellos son inicuos; y
es a la destrucción, consunción y perecimiento a lo que se refieren las
Escrituras.
¨DIOS ES AMOR, Y NO UN
INJUSTO Y SÁDICO VERDUGO DEMENCIAL QUE OTORGARÁ LA INMORTALIDAD A LOS
CONDENADOS PARA HACERLOS SUFRIR EN EL FUEGO POR LA ETERNIDAD, ¡eso es una
monstruosa doctrina de demonios, totalmente OPUESTA al Evangelio! Jesús dijo
que en la Gehenna de fuego, es decir, en el lugar de destrucción por fuego, el
GUSANO de ellos NO MUERE, y el fuego nunca se apaga" (Marcos 9:48). ¿A qué
gusano se refería el Señor? Tradicionalmente se nos ha querido hacer creer que
ese gusano representaba al alma, o a la conciencia, ¡pero ahí el alma y la
conciencia no tiene que ver nada!, Jesús estaba hablando de GUSANOS literales,
¡no de almas o conciencias! Ese gusano es sencillamente el gusano DE LOS
CADÁVERES, es decir, al gusano de la putrefacción, indicando así que esa
DESTRUCCIÓN O MUERTE será ETERNA, ¡esos muertos nunca más volverán a vivir!. El
gusano de los cadáveres no muere, porque la DESTRUCCIÓN es eterna, ¡no porque
los muertos sean eternos! En la Gehenna de Jerusalén eran arrojados cadáveres
de animales, e incluso de seres humanos, los cuales eran devorados por los
gusanos, o quemados por el fuego, ¡nadie vivía en ese lugar! El gusano de ese
lugar de destrucción nunca moría, porque siempre había carne podrida, y los
gusanos campaban a sus anchas en esa podredumbre, y la carne que no era
consumida por el fuego, era devorada por los gusanos. El hecho de que ese fuego
de la Gehenna NUNCA SE APAGARA, no significa que ardiera eternamente, por la
sencilla de que ese fuego se apagó, y ya no existe la Gehenna. El fuego de la
Gehenna nunca se apagaba, porque siempre había combustible en él. El fuego
eterno no puede ser apagado, porque es un fuego ENVIADO POR DIOS, y nadie lo
puede apagar, sin embargo, ese fuego se apaga por sí solo cuando lo que es
consumido queda destruido, y reducido a cenizas. Esto es precisamente lo que
Dios hará con todos los malvados y mentirosos, él los quemará en el fuego de su
ira, y entonces serán reducidos a cenizas (Malaquías 4:1-3). (comentario tomado de gabitos grupo).
Muchos dicen insensatamente que 'si existe el
cielo debe existir el infierno; y si existe Dios debe existir el diablo'. Esto
muestra lo distorsionada que está la mente de los devotos de la religión
popular, los cuales creen seriamente que la existencia del cielo, la sagrada
morada de Dios, depende de la existencia de un infierno en el que millones
lloran y gimen y se retuercen de dolor en torturas eternas; y que la existencia
de un diablo sempiterno es esencial para la de Aquel que es la fuente de toda
vida. Algunos incluso han llegado a decir que si las terribles llamas del
infierno se apagasen alguna vez, el cielo quedaría en oscuridad; y muchos de
los ciegos e insanos defensores de la horrible doctrina, deshonrosa para Dios,
han agotado las palabras más fuertes de nuestro idioma en un esfuerzo por pintar
descriptivos cuadros de las regiones infernales en los términos más repugnantes,
y lo que casi afectaría la sensibilidad del más salvaje de los salvajes.
Es bueno que los teólogos modernos empiecen a
sentirse avergonzado de ver su teoría pintada en colores que la retratan tan
bien, pero en tanto sigan aferrados a la teoría de la inmortalidad del alma,
nunca podrán liberar sus credos de su horrible infierno de tortura sin fin.
Pueden espiritualizar las ya pasadas de moda lenguas de centelleantes y
ardientes llamas convirtiéndolas en un eterno "remordimiento de conciencia", y de este modo hacer los
horrores de su "infierno" un poco más digerible para los gustos
refinados de la sociedad de las iglesias modernas; pero detrás del púlpito aún
existe un antiguo armario guardando el infamante secreto, y hasta que ellos
abandonen totalmente sus credos, todos los cuales se basan en la inmortalidad
del alma, destruyan los libros que han producido sus predecesores, libros que
están ennegrecidos por las tinieblas de las épocas tenebrosas de la
superstición romana, y enrojecidos por el salvaje resplandor de la insaciable
crueldad y crímenes paganos, toda la espiritualización de su refinamiento que
ellos puedan inventar nunca apagarán los sulfurosos fuegos que sus credos han
encendido, ni limpiarán de los anales de la historia las manchas que ellos han
arrojado sobre el carácter de un Dios de justicia y amor.
Quizás no sería inapropiado echar un vistazo
aquí a unos pocos de los cuadros que ellos han pintado de su
"infierno".
El
"Reverendo" J. Furness escribe como sigue:
"Escuchen el tremendo y horrible rugido
de millones y millones de atormentadas criaturas enloquecidas con la furia del
infierno. Oh, los alaridos de temor, los lamentos de horror, los aullidos de
ira, los gritos de dolor, los estertores de agonía, los chillidos de
desesperación, de millones y millones. Ahí usted los oye rugir como leones,
sisear como serpientes, aullar como perros, y gemir como dragones. Ahí usted
oye el rechinar de dientes, y las espantosas blasfemias de los diablos. Sobre
todo, usted oye los rugidos de los truenos de la ira de Dios, que sacuden al
infierno hasta sus cimientos. Pero hay otro sonido. Hay en el infierno un
sonido como de muchas aguas; es como si todos los ríos y océanos del mundo
estuviesen vaciándose con un gran ruido sobre el piso del infierno. ¿Es
entonces realmente el sonido de las aguas? Lo es. ¿Se están derramando los ríos
y los océanos de la tierra sobre el infierno? No. ¿Qué es entonces? Es el
sonido de los océanos de lágrimas que caen de incontables millones de ojos.
Lloran para siempre jamás. Lloran porque el humo sulfuroso atormenta sus ojos.
Lloran porque están en tinieblas. Lloran porque han perdido el hermoso cielo.
Lloran porque el afilado fuego los quema".
El
tercer calabozo, en lo más profundo del infierno, lo describen así:
"El techo es candente; los muros son
rojos; el piso es como es como una gruesa lámina de hierro candente. ¡Miren! En
medio de ese piso está una jovencita; representa unos dieciséis años de edad.
Sus pies están desnudos; no tiene zapatos ni medias en sus pies; sus pies
desnudos están sobre el piso candente y quemante. La puerta de esta sala nunca
se ha abierto desde que puso por primera vez sus pies sobre el candente piso.
Ahora ve que la puerta se abre. Ella se precipita hacia la puerta, y se
arrodilla sobre el candente piso. ¡Escuchen! Ella habla, diciendo: 'He estado
parada con mis pies desnudos sobre este candente lugar durante años. Día y
noche mi único lugar de permanencia ha sido este candente piso. El sueño nunca
ha venido ni por un momento para que yo olvide este horrible y quemante piso.
Mira--dice ella-- mis pies quemados y sangrantes. Déjame salir de este piso
quemante por un momento. Sólo un único y breve momento. ¡Oh, que en esta
interminable eternidad de años yo olvide el dolor sólo por un único momento!'.
El Diablo le contesta su pregunta: '¿Pides un momento para olvidar tu dolor?
¡No! Ni por un solo momento durante la interminable eternidad de años jamás
saldrás de este candente piso'".
Lo
siguiente está tomado de "Cheever's Powers of the World to Come"
[Poderes del Mundo Venidero, por Cheever]:
"El choque de furiosos ejércitos, el
estampido de arrolladoras avalanchas, montañas que se precipitan sobre
ciudades, volcanes en acción, manadas de fieras salvajes confinadas y rugientes
en el calabozo del Coliseo, haciendo que la estructura completa se sacuda con
sus bramidos, entonces todos al unísono se sueltan, y con una voraz necesidad
de hambre y furia riñen entre ellos; los elementos en salvaje terror y
conmoción; terremotos, conflagraciones, inundaciones, pestilencias, guerras;
todas estas son espantosas imágenes de terror, ruina, desolación, destrucción.
Pero todos estos, e incluso las estrellas cayendo del cielo, como cuando una
higuera deja caer sus higos a destiempo, y el universo entero chocando entre sí
en un caos, o encogiéndose como un pergamino que se quema, todo esto queda
corto para representar la muerte eterna; todas son deficientes; no son más que
sílabas transitorias. La muerte moral es inaccesible para cualquier
representación.
En la actualidad existe una muchacha
evangélica pentecostal de apellido Zambrano que asegura que existen en el
infierno cientos de almas de personas que fueron cristianas siendo atrozmente
torturadas por los demonios porque ellos se negaron a diezmar. Además del
testimonio falso de 7 jóvenes colombianos de la línea pentecostal, que
supuestamente visitaron el infierno, y vieron las diferentes torturas a los que
son sometidas las supuestas almas en pena. Todo esto no es más que fabulas
diabólicas, invento de esos religiosos para ganar fama aprovechando la
ignorancia bíblica de los incautos que les creen.
Estas son sólo una muestra de los muchos
chocantes cuadros que los predicadores populares han pintado de la tortura sin
fin de aquellos que fracasan en la difícil lucha de la vida.
Los educados y cultos, incluso de las iglesias
populares, quedarán horrorizados ante semejantes cuadros; pero nunca podrán
liberarse de ellos, hasta que hayan salido de las iglesias que se basan en la
doctrina que es responsable de tales horrores. Aquellos de entre el común de la
gente no defenderán la doctrina; pero exclamarán: 'Qué haremos con los inicuos
si no hay un infierno?'. Para estos, el "poder engañoso, para que crean la
mentira" parece indispensable para azotar y aterrorizar a los hombres para
que vayan a las iglesias. Eso puede ser cierto en lo que concierne a la
"conversión" en las iglesias populares; y la horrible doctrina parece
ser el campo de acción permitido para mantener una razonable restricción de las
pasiones de los lujuriosos y los embrutecidos. Incluso en esto quedan cortos;
porque la mayoría de los criminales en las penitenciarías y aquellos condenados
a la pena capital son creyentes en el "infierno" de la creencia
popular. Pero cualquiera que sea el motivo para permitirse lanzar esta
difamación contra Dios, es una calumnia sobre su nombre y un enemigo de su
palabra. A las personas no se les permite difamar a otro con impunidad, y hay
cierto respeto entre ellos; pero muchos parecen pensar que pueden representar a
Dios de cualquier manera incongruente, injusta y vengativa que sus caprichos teológicos les puedan
sugerir. La persona que hace circular una historia falsa acerca de que uno de
sus semejantes ha estado sometiendo a un perro, aunque sea la criatura más mala
y salvaje, a una tortura diaria durante una semana, sería considerado como un
calumniador al que toda la gente decente esquivaría, pero aquellos que enseñan
desde los púlpitos que Dios mantiene miles de millones de criaturas indefensas
y enloquecidas, gimiendo, sufriendo, marchitándose en un eterno manicomio
llamado teológicamente "infierno", se les alaba y aplaude como los
más respetables y cultos miembros de la sociedad. Se justifica, en cierta
medida, el carácter del hombre por consenso común, pero a Dios se le presenta
ante el mundo como un monstruo de injusticia, y de insaciable deseo de
venganza. Estimado lector, opongámonos con denuedo y sin temor contra esta
afrenta teológica y reivindiquemos el carácter de Dios y la verdad de su
palabra; proclamemos a un mundo agonizante que un Dios de justicia y amor
extiende una mano de ayuda y esperanza para evitar que los hombres perezcan y
pasen al pozo del olvido; y démosles salud, vida y gozo eterno en, finalmente,
un mundo redimido, ya no maldecido por el pecado, el sufrimiento y la muerte,
sino uno en el cual morarán sólo los agradecidos, justos y glorificados hijos
de un ser benéfico, los cuales serán los frutos de un Salvador fiel y afectuoso que entrego su
alma, es decir: su vida en una cruz para
redimir a los escogidos para salvación. Entonces Dios será "todo en
todos", su nombre magnificado, honrado y adorado, y todas las criaturas
sobrevivientes de la obra de sus manos serán bendecidas para siempre. (Parte de
lo aquí expuesto viene de los estudios de Thomas
Williams Publicado originalmente en 1898).
Para pasar a los ultimos capitulos, pinchar en el siguiente link: EL VERDADERO ESTADO DE LOS MUERTOS Y LA RESURRECCIÓN. capitulos 4, 5 y 6.
Para pasar a los ultimos capitulos, pinchar en el siguiente link: EL VERDADERO ESTADO DE LOS MUERTOS Y LA RESURRECCIÓN. capitulos 4, 5 y 6.
Para
más información, pueden acceder a nuestro grupo de Telegram
“ESTUDIOS Y DEBATES BÍBLICOS”
Pinchando en el siguiente enlace:
https://t.me/GrupoEstudiosDebatesBiblicos
“ESTUDIOS Y DEBATES BÍBLICOS”
Pinchando en el siguiente enlace:
https://t.me/GrupoEstudiosDebatesBiblicos
PERMISO DE
DISTRIBUIR TODOS NUESTROS ESTUDIOS BIBLICOS SIEMPRE Y CUANDO NO LE QUITEN NI LE
AÑADAN NADA.