jueves, 2 de abril de 2015

LAS DOCTRINAS FALSAS DE LA INMORTALIDAD DEL ALMA Y LOS TORMENTOS ETERNOS DESDE BABILONIA A ROMA; DE ROMA AL CATOLICISMO Y DE ALLI A TODA LA CRISTIANDAD APOSTATA. parte 3. por Alexander Gell

(Para retroceder al capitulo anterior, pinchar en el siguiente link: PROCEDENCIA Y PROPAGACION DE LAS DOCTRINAS SATÁNICAS DE LA INMORTALIDAD DEL ALMA Y LOS TORMENTOS ETERNOS)

(Si desea descargar el libro completo en su computador, solo tiene que pinchar en el siguiente link: EL VERDADERO ESTADO DE LOS MUERTOS Y LA RESURRECCIÓN.POR ALEXANDER GELL. EDICION 2015)




Como dijimos antes: después que Dios confundió el lenguaje de las personas que habitaban en Babel, estos se esparcieron por toda la tierra llevando consigo sus creencias supersticiosas, mitos, fabulas y tradiciones paganas babilónicas. La doctrina satánica de la inmortalidad del alma y los tormentos eternos llegó a roma siglos antes de Cristo. Los romanos creían en el inframundo al cual llamaban infernus; del latín inférnum o ínferus: que significa inferior, subterráneo: la palabra en realidad, en su raíz antigua Y original,  no significa un lugar de tormentos eternos; sino simplemente indica un lugar que esta debajo de otro: por ejemplo: cuando un tren entra a un túnel subterráneo se dice que esta entrando al infierno, es decir: un lugar inferior. Pero los antiguos romanos le dieron una connotación de lugar de tormentos a la palabra latina inférnum.

Cuando el cristianismo comenzó a expandirse por todo el mundo romano muchas creencias paganas comenzaron ser infiltradas al cristianismo. Los apóstoles de Cristo sostenían una verdadera batalla en contra de todas esas herejías. Es por esto que el apóstol Pablo aconsejaba a los cristianos de la siguiente manera:
"Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos." (Romanos 16:17).

He aquí la razón de por que pablo aconsejaba a los cristianos que se apartaran de todos aquellos que querían meter doctrinas falsas en el cristianismo:
"Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios" 1ª Timoteo 4:1.

‘’Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sinó que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas’’. (2 Timoteo 4:3-4). Una fabula, o mito, es precisamente la creencia supersticiosa de que los muertos seguían vivos en forma de espíritus o almas inmortales después de muertos.

Después de la muerte de los apóstoles surgieron los llamados padres de la iglesia. Algunos de estos nuevos dirigentes de la iglesia estaban influenciados por las creencias griegas o helenísticas traídas siglos antes por el filósofo platón, el cual creía en la inmortalidad del alma y en los dioses en trinidad. También en ese tiempo se levantaron los apologistas; estos eran verdaderos defensores de la verdad cristiana fundadas por Cristo y sus apóstoles. Los apologistas contendían tanto en contra de las falsas doctrinas de los gnósticos como también en contra de las herejías platónicas que estaban introduciendo en el cristianismo algunos dirigentes llamados los padres de la iglesia. La Biblia NO enseña que al morir iremos a vivir en el cielo para estar con la Deidad. Esa creencia provino de los llamados gnósticos (una secta híbrida del judaísmo y del helenismo de los primeros dos siglos de la Era Cristiana). Sin duda Platón (427-347 Antes de Cristo) inspiró a los gnósticos en la creencia de un “alma inmortal” que abandona el cuerpo en ocasión de la muerte física. Platón, el filósofo Griego no cristiano, creyó y enseñó que el hombre tiene un alma inherentemente inmortal que sobrevive a la muerte física. Se sabe que Platón influyó sobre los Padres de la Iglesia como Orígenes. También influenció sobre Agustín de Hipona, principal teólogo del catolicismo (Siglo IV). En la Edad Media el platonismo estuvo en pleno auge en el cristianismo Latino. Platón, a su vez, estuvo influenciado por los Misterios Órficos y de los conceptos pitagóricos y zoroastrianos.

Satanás estaba decidido a corromper el cristianismo. Viendo que la persecución desatada a través de los emperadores romanos no evitaba que los cristianos se multiplicaran; optó por la estrategia de levantar una nueva religión que pareciera cristiana. Es por esto que en el siglo cuarto después de Cristo el emperador romano Constantino decide proclamar el cristianismo como la religión oficial del imperio romano. Constantino nunca fue cristiano: él creía en muchos dioses e introdujo a Cristo en el panteón como un dios más del grupo de dioses. Ese emperador lo que veía era una estrategia política, ya que los cristianos eran muchos y convenía tenerlos como aliados. Este nuevo cristianismo, supuestamente libre de persecución, estaba unido al gobierno romano, es decir; ya el cristianismo no era la novia de Cristo; sino que ahora era la consorte del imperio mundano, convirtiéndose de este modo en una iglesia ramera. Las creencias romanas que habían venido de babilonia fueron sistemáticamente infiltradas en el nuevo cristianismo. El dios sol que los romanos adoraban en las saturnalias (de donde proviene la falsa celebración tradicional de la navidad católica) le cambiaron el nombre por Jesús. A Semiramis, diosa babilonia, la comenzaron a llamar virgen maría. A Jesús lo redujeron a un pedazo de pan recortado en forma redonda, para darle la forma del dios sol, llamado hostia. La trinidad egipcia (la cual procede de babilonia) que tenía el nombre de Isis, Horus y Seb le cambiaron el nombre por padre-hijo-espíritu santo. Podemos encontrar las siglas o iníciales de la trinidad pagana tanto en la hostia como también en el escudo de la orden más poderosa del catolicismo: la orden jesuita. Toda la autoridad de esa iglesia ramera quedó en las manos de un supuesto vicario de Cristo , una dinastía o secuencia de hombres que a través de los siglos han gobernado la iglesia católica a los cuales los fieles llaman papa, cumpliéndose de esta manera estas palabras de Jesús:  
"Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos" Mateo 24:24.    

Se comenzaron a vender indulgencias papales, es decir: una carta firmada por el papa de turno donde se perdonaban los pecados de aquellos que compraban dichas cartas. Mientras más pagaban por las indulgencia más pecados se perdonaban y más supuestas bendiciones venían sobre ese supuesto creyente. La indulgencia más cara era aquella donde se perdonaban los pecados pasados, presentes y futuros (algo muy parecido al nuevo evangelio de la prosperidad tan de moda entre los modernos evangélicos: donde a Dios lo han convertido en un mercader que esta obligado a bendecir a quien más dinero y bienes les dén a los pastores, apóstoles y profetas a través de supuestos pactos, diezmos y donativos). En esa nueva religión cristiana a maría la pusieron por encima de Jesús: incluso la llaman la madre de Dios y reina del cielo (títulos que tenía la pagana Semiramis babilónica). También crearon la falsa doctrina de la infabilidad papal, es decir, que toda palabra o decisión del papa tenía que tomarse como una orden de Dios y no se podía rebatir ni desafiar. Los papas, muy astutamente, persiguieron a muerte a los verdaderos cristianos que se guiaban por la biblia. Para eso levantaron la santa inquisición: una maquinaria represiva que encarcelaba, torturaba y asesinaba a todos aquellos que se opusieran al papa y a la santa madre iglesia católica, apostólica y romana: LA GRAN RAMERA DESCRITA EN LOS CAPITULOS 17 Y 18 DE APOCALIPSIS).

Al igual que las religiones paganas se comenzó a adorar a los santos muertos. Los papas, apoyados por los demás obispos y sacerdotes, decían que esos santos muertos estaban en el cielo intercediendo por los que estaban en la tierra. Por tanto las imágenes, estatuas y reliquias de esos supuestos santos muertos eran compradas por los fieles y llevadas a sus hogares para rendirles tributo. También se adoraban estas imágenes dentro de aquella iglesia falsa. La doctrina satánica de la inmortalidad del alma fue acomodada en el nuevo cristianismo. Se decía que los creyentes, al morir iban directamente al cielo, pisoteando de manera olímpica estas palabras de Cristo:
 ‘’Nadie ha subido jamás al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre.’ Juan 3: 13).

El mito pagano de los tormentos eternos se afirmó en esta nueva religión romana disfrazada de cristiana. A ese lugar de tormentos se le comenzó a llamar infierno. También se inventaron la creencia del purgatorio, es decir, un lugar intermedio donde las personas que no eran muy malas, y tampoco muy buenas,  iban, después de muertos por supuesto, para ser purificados a través del fuego. El Purgatorio siempre hizo rebosar las arcas de la religión pagana que lo enseñó. El Purgatorio abre la puerta a todo tipo de extorsiones de los sacerdotes. Sacerdotes de época tan antigua como la de los Misterios Satánicos de Egipto aprendieron que las oraciones por los muertos que estaban en el purgatorio no podían ser efectivas a menos que los sacerdotes intervinieran, y cada persona sabe que el sacerdote no puede intervenir a menos que primero reciba un pago especial. En cada país, en cada era, los sacerdotes paganos han usado esta doctrina del Purgatorio para aprovecharse de los tiernos sentimientos de pérdida de los seres amados, prometiendo orar por esa pobre alma que partió, para hacer más corta su estancia en el Purgatorio; a cambio de un buen pago monetario por supuesto.
Sobre la doctrina del purgatorio, esto es lo que dice el dogma católico escrito en los catecismo: El Purgatorio: LAS ALMAS DE LOS JUSTOS QUE EN EL INSTANTE DE LA MUERTE ESTÁN GRAVADAS POR PECADOS VENIALES O POR PENAS TEMPORALES DEBIDAS POR EL PECADO VAN AL PURGATORIO. Purgatorio = lugar de purificación. Papa Gregorio X 1271-1276. II Concilio de Lyon, 1274. "Las almas que partieron de este mundo en caridad con Dios, con verdadero arrepentimiento de sus pecados, antes de haber satisfecho con verdaderos frutos de penitencia por sus pecados de obra y omisión, son purificados después de la muerte con las penas del purgatorio. " Dz. 464.

También los católicos, al igual que otras culturas paganas, creen en el limbo. Ese lugar es para aquellas almas que mueren sin haber alcanzado la edad de la razón y que no han recibido el bautismo. Debido a que tienen el pecado original de sus almas no pueden entrar en el cielo, pero ya que tampoco tienen pecado personal o bien, no se van a sufrir el infierno. Así, se colocan en el limbo, un supuesto estado de felicidad natural.

Por lo tanto, Llegado el cristianismo católico y ya instaurado como religión oficial bajo la tutela del imperio romano, los primeros cristianos apenas mencionan el infierno hasta que en el siglo IV San Agustín, padre de la iglesia actual, en su libro “La Ciudad de Dios” habla de castigos y cita que son los pecados sexuales los que principalmente van al infierno y donde surgen ideas tan peregrinas como que los niños no bautizados no van al cielo.

Durante la Alta Edad Media, cuando la peste, la guerra y el hambre asoló Europa, el infierno tiene el mayor protagonismo, una legión de predicadores influenciados por las enseñanzas de “San” Agustín se dedicaban a relatar los tormentos del infierno.

Curiosamente la gente acudía a las iglesias en masa a escuchar estos sermones, no en busca de esperanza ni de la verdad bíblica, sino para deleitarse con la imaginativa narración totalmente morbosa de estos predicadores, de la misma manera que actualmente vamos al cine a ver una grotesca  película de terror. Si ya de por sí los relatos eran escalofriantes, el arte representado en las iglesias ayudaba a tener una idea de lo que era el infierno, de hecho si entráis en las iglesias veréis más imágenes del infierno que del cielo. Por ejemplo: la capilla Sixtina esta llena de horrendos cuadros, pinturas y dibujos de demonios, diablos y almas sufriendo en el fuego del infierno: todo esto pintado por el pintor homosexual Miguel Ángel.

Con el Renacimiento, el infierno alcanza su máximo esplendor gracias al genial Dante Alighieri con su “Divina Comedia” y su “Inferno”, donde miles de fanáticos creen que lo relatado por Dante es el infierno de verdad.

Pocos llegaron a entender que el texto era la particular venganza de Dante contra el Vaticano, ya que éste había  arrestado, quitado sus posesiones y exiliado a Dante; si se lee “Inferno” y no nos recreamos en los tormentos, veremos que la gran mayoría de los castigados son jefes de la iglesia católica o personas influyentes de ésta.

Con esto se puede apreciar que el infierno es la mezcla de todas las religiones anteriores, siendo la más importante de ellas la babilónica.


Por lo tanto: la creencia del alma inmortal y los tormentos eternos son parte del vino de la fornicación de babilonia descrita en apocalipsis capítulos 17 y 18.

El infierno de fuego es un dogma católico tal y como se lee en   las normas del catecismo:
El Catecismo de la Iglesia Católica afirma: "La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad.  Inmediatamente después de la muerte las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos y allí sufren las penas del infierno, 'fuego eterno'. La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para el que fue creado y por la que anhela”. (CIC 1035).

El Dogmas Católicos de La existencia del infierno y de que es eterno, fue definido dogma de fe en el IV Concilio de Letrán. En el Magisterio de la Iglesia, nos encontramos con el Sínodo de Constantinopla, celebrado en el año 543, en el que se condenó la temporalidad del infierno: «Si alguno dice o mantiene que el suplicio de los demonios y de los hombres impíos es temporal, y que tendrá fin después de algún tiempo, o que haya restitución y reintegración de los demonios o de los hombres impíos, sea anatema» (Denz 211/411). Dogmas Católicos (3) LG c.7, nº 48: afirma la necesidad de vigilancia «para no ser apartados al fuego eterno, tinieblas exteriores, llanto y rechinar de dientes». (4) Pablo VI, Profesión de Fe, AAS 60 (1.968) 444: «los que los rechazaron (el amor y la piedad de Dios) hasta el final, serán destinados al fuego que nunca cesará». (5) Los nn. 1033-1037 enseñan la doctrina de la Iglesia sobre el Infierno. (6) CCE n.1035. Dogmas Católicos Igualmente en el año 1215 el IV Concilio de Letrán, definió contra la posición de los albigenses: «todos resucitarán con sus propios cuerpos, que ahora tienen, para que reciban según sus obras, ya hayan sido buenas o malas, los unos con el diablo pena perpetua, y los otros con Cristo gloria sempiterna» (Denz 429/801). El Magisterio reciente no se ha recatado de confirmar la doctrina de la Iglesia sobre el particular: la afirman expresamente el Vaticano II (3); Pablo VI en su Profesión de Fe (4) y el Catecismo de la Iglesia Católica (5) entre otros documentos.

En su libro de 1994, Cruzando el umbral de la esperanza, el Papa Juan Pablo II escribió que demasiado a menudo "predicadores, catequistas, maestros... ya no tienen el coraje para predicar la amenaza del infierno" (página 183).

Todo lo que Satanás necesitaba para levantar una cristiandad totalmente apostata, corrompida y desviada de la verdad, lo ha logrado a través de la iglesia católica romana. Todas las creencias, tradiciones, fabulas y mitos que nacieron en babel y que luego se esparció por todo el mundo pagano, ahora se encuentran dentro de esa iglesia pervertida, pero, eso sí: bien disfrazado de cristianismo. Esta es la razón por la cual apocalipsis capítulos 17 y 18 compara a esa iglesia apostata con BABILONIA LA GRANDE; LA MADRE DE LAS RAMERAS Y LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.

Para lograr fundamentar la idea de los tormentos eternos en el cristianismo, la gran ramera comenzó a introducir la palabra infierno dentro de algunas versiones bíblicas traducidas al latín. De este modo la idea pagana de un supuesto infierno de fuego se ha levantado dentro de la cristiandad apostata, tanto dentro de las liturgias de la gran ramera, como también de las hijas que salieron de ella; es decir: las iglesias que salieron del catolicismo romano como los protestantes, de los cuales proceden los modernos evangélicos y pentecostales, línea supuestamente cristiana, pero que apoya muchas de las doctrinas y creencias de la gran ramera; ellos apoyan la adoración de la santísima trinidad católica, el cobro de diezmo (las antiguas indulgencias católicas), ellos también creen que sus pastores son infalibles (al igual que los papas) y que esta prohibido que alguien juzgue sus enseñanzas, celebran la fiesta pagana de la navidad, creen en el infierno de tormentos eternos, y también creen que los creyentes al morir van inmediatamente al cielo o paraíso.

Lo que hicieron los jerarcas católicos guiados por Satanás fue tomar la palabra hebrea Sheol, la cual significa sepultura y que los apóstoles transcribieron con la palabra griega hades en el nuevo testamento,  y también tomaron la palabra griega gehenna pronunciada por Cristo en algunos pasajes y muy astutamente las cambiaron por la palabra latina infierno, junto con la idea pagana de un lugar de tormento.

La mejor manera de determinar el significado de una palabra bíblica es examinar el uso que se le da en la Biblia misma. Al emplear este método escaparemos del prejuicio teológico al cual están sujetos todos los compiladores de diccionarios. Casi todo el Antiguo Testamento se escribió en el idioma hebreo, y el Nuevo Testamento en el griego. Afortunadamente, tenemos una traducción del Antiguo Testamento en el idioma griego, llamada la Septuaginta, una traducción que se hizo alrededor del año 250 a.C. Esto nos permite comparar las palabras hebreas en el antiguo testamento con las griegas en el nuevo testamento, y nos ayuda a entender su significado en todos los pasajes de las Escrituras.
La palabra hebrea de la cual se ha tomado la idea de infierno es Sheol; y en griego, cuando se aplica a lo mismo, es Hades. Hay otra palabra griega en el Nuevo Testamento que se ha traducido incorrectamente como infierno, y es Gehenna; pero examinaremos esta palabra más adelante. Resulta que los traductores, en versiones modernas de la Biblia en castellano, ya no vierten la palabra Sheol como infierno, sino que la han traducido correctamente como sepulcro en Eclesiastés 9:10 y en Cantares 8:6. En todos los otros 63 casos donde aparece se ha transliterado como Sheol. Esto nos ayuda a ver cómo ellos han lidiado con esta palabra al descubrir que no coincidía con la teoría con la cual su teología había corrompido su mente en las iglesias de creencias apostatas.

Examinemos ahora algunos de los pasajes donde aparece la palabra Sheol, transliterada al castellano como Seol y veamos si podemos hacer que concuerden con la teoría popular acerca del infierno, y si no se puede, dejemos entonces que nuestra mente llegue a la conclusión a la que los pasajes mismos nos llevarán. Vamos anotar también los pasajes donde en diferentes versiones bíblicas la palabra Sheol la vierten como sepulcro.
Sheol -- el Sepulcro o Estado de los Muertos:

Génesis 37:35 -- "Mas él no quiso recibir consuelo, y dijo: Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol. [sepulcro]".

Génesis 42:38 -- "Y si le aconteciere algún desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor al Seol".

1 Samuel 2:6 -- "El Señor mata, y él da vida; él hace descender al Seol, y hace subir".

1 Reyes 2:6 -- "Tú, pues, harás conforme a tu sabiduría: no dejarás descender sus canas al Seol en paz".

Job 14:13 -- "¡Oh, quién me diera que me escondieses en el Seol, que me encubrieses hasta apaciguar tu ira".

Job 17:13 -- "Si yo espero el Seol [sepulcro] es mi casa; haré mi cama en las tinieblas".

Salmos 30:3 -- "Oh, Señor, hiciste subir mi alma del Seol [sepulcro]; me diste vida, para que no descendiese a la sepultura".

Salmos 49:14 -- "Como rebaños que son conducidos al Seol, la muerte los pastoreará".

Oseas 13:14 -- "De la mano del Seol los redimiré, los libraré de la muerte. Oh muerte [sepulcro], yo seré tu muerte [destrucción]" (compárese con 1 Corintios 15:55).

Eclesiastés 9:10 -- "En el sepulcro [Seol], adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría".
Salmos 31:17 -- "Sean avergonzados los impíos, estén mudos en el Seol [sepulcro].

Ezequiel 32:27 -- "Y no yacerán con los fuertes de los incircuncisos que cayeron, los cuales descendieron al 

Seol [sepulcro] con sus armas de guerra, y sus espadas puestas debajo de sus cabezas".

Salmos 16:10 -- "Porque no dejarás mi alma en el Seol [sepulcro], ni permitirás que tu santo vea corrupción". (Pedro usa esto para probar que Cristo resucitó de entre los muertos, en Hechos 2:27, 30-32).

Por estos testimonios es evidente que los escritores inspirados no interpretaban la palabra Seol como un lugar de tormento eterno. Si sustituimos a la palabra Seol por la frase 'lugar de tormento eterno' o ¨infierno¨ en estos textos, veremos lo absurdo que es la teoría de la teología moderna. Haría decir a Jacob: 'No quiero recibir consuelo; y descenderé enlutado a mi hijo hasta el lugar de tormento eterno'. Y haría decir a David: 'Que sus canas no desciendan al lugar de tormento eterno en paz", como si fuera posible ir a semejante lugar en paz. Haría decir a Job: '¡Oh, quién me diera que me escondieses en el lugar de tormento eterno, que me encubrieses hasta apaciguar tu ira', lo cual significaría orar para ir de mal en peor. Haría decir a David y Pedro que Cristo fue al lugar de tormento eterno, pero que no fue dejado allí. Ahora bien, si tenemos presente que el destino final de los inicuos es que se les castigará con la muerte eterna, es decir, que serán arrojados a las tinieblas de la muerte y al sepulcro, entonces podemos entender fácilmente el uso de la palabra Seol cuando los traductores la han transliterado como 'Seol [sepulcro]; tal es el caso, por ejemplo, en Salmos 9:17 -- "Los malos serán trasladados al Seol, todas las gentes que se olvidan de Dios".
Tomemos, por ejemplo, las palabras de Ezequiel 32:27 -- "Y no yacerán con los fuertes de los incircuncisos que cayeron, los cuales descendieron al Seol [Sheol = sepulcro] con sus armas de guerra, y sus espadas puestas debajo de sus cabezas". Aquí se muestra que 'Seol' es un lugar donde los poderosos yacen "con sus espadas puestas debajo de sus cabezas", aludiendo a la costumbre de colocar la espada del guerrero debajo de su cabeza cuando son depositados en el sepulcro. Qué absurdo es suponer que los soldados van al 'infierno' de la creencia popular donde reposarán con sus espadas debajo de sus cabezas. Por lo tanto, el uso de la palabra sheol en este y otros pasajes citados muestra que los escritores inspirados no le atribuían a dicha palabra el significado de 'infierno' en el sentido de ¨lugar de tormentos eterno¨ que se le da en nuestros días. No hay un solo pasaje en el que tenga un significado tan absurdo como el de "infierno de sufrimientos eternos’’, y el hecho que los testimonios citados muestren que se refiere al sepulcro, un significado que ni la mente del más ardiente creyente en la teoría popular no puede resistir, es suficiente en sí mismo para excluir su aplicación al "infierno" de la creencia popular; porque, ¿cómo podría emplearse la misma palabra para dos lugares tan marcadamente diferentes como el sepulcro, donde todo es oscuridad e insensibilidad, y uno encendido con ominosas llamas, donde se experimenta la más profunda sensibilidad de una tortura sin fin?.

Si acudimos al Nuevo Testamento encontramos que la misma conclusión es irresistible. Por supuesto, aquí tenemos la palabra griega hades, en vez de la palabra hebrea sheol. Que ambas palabras significan lo mismo, se verá en los casos en que el Nuevo Testamento cita del Antiguo. En Salmos 16 David dice proféticamente de Cristo:
"Porque no dejarás mi alma en el Seol [sepulcro], ni permitirás que tu santo vea corrupción".
Este pasaje se cita en Hechos 2:27, 31 -- "Porque no dejarás mi alma en el Hades [sepulcro], ni permitirás que tu Santo vea corrupción".

Ambos pasajes hablan de la resurrección de Cristo del lugar donde estuvo durante su muerte, un lugar donde comúnmente los hombres 'ven corrupción'; pero en el cual Dios no permitió que Cristo permaneciese sinó que en su caso hizo una excepción, y no lo dejó en el sheol o hades, sinó que lo resucitó de entre los muertos antes de que se pudriera su cuerpo. De ahí que Pablo dice que había declarado a los corintios que "Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras" (1 Corintios 15:3-4). Cuando Cristo murió "derramó su vida hasta la muerte" (Isaías 53:3, 4). De modo que cuando estaba muerto lo bíblico y lógico es que no estaba vivo, y dondequiera que haya sido depositado cuando murió, ahí estuvo hasta que resucitó. Lo depositaron en el sepulcro; pero no "permaneció" allí; y al declarar el hecho Pedro dice: "Su alma no fue dejada en el Hades [sepulcro]", y el salmista al profetizar esto acerca de sí mismo y de Cristo dijo: "Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol [sepulcro], porque él me tomará consigo" (Salmos 49:15).

Ahora bien, esto muestra que el término sheol significaba para el Salmista lo mismo que la palabra hades significaba para Pedro. Ambos pasajes hablan del mismo acontecimiento, esto es, la resurrección de Cristo. Ahora podemos examinar el uso de la palabra hades en los otros pasajes donde ocurre en el Nuevo Testamento.

Hades--El Sepulcro o Estado de los Muertos:

Mateo 11:23 -- "Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades [sepulcro] serás abatida".

‘’Esta predicción de nuestro Señor se cumplió literalmente; porque en las guerras entre los romanos y los judíos estas ciudades fueron totalmente destruidas, de tal modo que en el presente no quedan vestigios de Betsaida, Corazín o Capernaum" (Clark, Commentary).
Por lo tanto, ser abatido hasta el Hades, o sepulcro, significaba ser destruido.

Mateo 16:18 -- "Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades [sepulcro] no prevalecerán contra ella".

"Las puertas del Hades"--, dice Parkhurst--, puede aludir siempre a la forma de los sepulcros judíos".

Las puertas del sepulcro no prevalecerán porque la iglesia será liberada en el día de la resurrección y exclamará: "¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro [hades], tu victoria?" (1 Corintios 15:55).

Apocalipsis 1:18 -- "Yo soy... el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que yo vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades [sepulcro]".

Apocalipsis 6:8 -- "Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía [sepulcro]".

Apocalipsis 20:13, 14 -- "Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades [sepulcro] fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda".

Lucas 16:23 -- "Y en el Hades alzó sus ojos".

Queda totalmente aclarado para el lector que estos pasajes se aplican al sepulcro, excepto, quizás, uno; aquel en que se dice que el hombre rico alzó la vista en el Hades. Nos proponemos explicar esta parábola de la siguiente manera; en realidad  la parábola del hombre rico y Lázaro estaba dirigida a los fariseos (Lucas 16:14), quienes, al haber aceptado las tradiciones que invalidaban la Palabra de Dios, se habían hecho creyentes en el dogma pagano de la existencia consiente de las almas desincorporadas. Para hallar una habitación para estas después de la muerte, inventaron un lugar donde eran preservadas las almas buenas y malas a la espera del día del juicio; y a ese lugar daban el nombre de hades. En esta parábola nuestro Señor usó la teoría de ellos para representar la catástrofe nacional que dentro de poco vendría sobre ellos por medio de la destrucción de Jerusalén, y su tormento a manos de los romanos y otras naciones entre las cuales padecerían (este es uno de los significados de esa parábola). El hecho que el Salvador usara la teoría de ellos en parábola no lo compromete con esa teoría así como tampoco el uso de la palabra Beelzebú (Mateo 12:27) lo compromete con la ficción pagana del dios de las moscas. Debe recordarse que nuestro Señor no hizo ningún intento por corregir a los fariseos y mostrarles la falacia de los dogmas paganos que ellos habían abrazado. Sabía que ellos se creían justos, así que les dijo irónicamente: "No he venido a llamar a justos" (Mateo 9:13). Está escrito que "sin parábolas no les hablaba" (Mateo 13:34); y la razón que dio para esto fue: 

"Porque a vosotros [los discípulos] os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado" (Mateo 13:11).

En su libro, el hermano Tito Martínez explica lo siguiente: ¨Lo primero que suelen decir los falsos maestros que han pervertido el verdadero significado de esta parábola es que, según ellos, no se trata de una parábola, sino de una historia real y literal. Esto es completamente falso y ridículo, ya que esta parábola es la última de seis parábolas seguidas, y que son las siguientes:
1- Parábola de la gran cena (Lucas 14:15-25).
2- Parábola de la oveja perdida (Lucas 15:1-7).
3- Parábola de la moneda perdida (Lucas 15:8-10).
4- Parábola del hijo pródigo (Lucas 15:11-32).
5- Parábola del mayordomo infiel (Lucas 16:1-13).
6- Parábola del rico y Lázaro (Lucas 16:19-31).
Los que han pervertido el significado verdadero de esta parábola suelen decir que no se trata de una parábola, porque se mencionan nombres propios: Lázaro y Abraham, sin embargo, ese argumento es una falacia, porque el hecho de que se mencionen nombres propios no significa que no sea una parábola. Ya ha quedado demostrado que se trata de la última de una serie de 6 parábolas, por lo tanto, es imposible que se trate de una historia real y literal. Pero no solo eso, esta parábola del rico y Lázaro empieza exactamente igual que la parábola anterior, la del mayordomo infiel, las dos parábolas empiezan así: “Había un hombre rico…” Esto demuestra sin ninguna duda que esta parábola del rico y Lázaro de ninguna manera es una historia real o literal. Por lo tanto, el primer argumento falso que esos falsos maestros esgrimen ya ha quedado pulverizado.
 El relato del rico y Lázaro NO ES UNA HISTORIA LITERAL, sino una prosopopeya, donde Cristo hizo hablar a tres personas muertas como si estuvieran vivas, y este mismo estilo literario es el que Isaías usó en Isaías 14:8-11 para describir a los muertos que están en el Seol (el sepulcro), los cuales salen a recibir al rey de Babilonia, e igualmente describe a los cipreses y los cedros del Líbano hablando, ¡todo ello es una prosopopeya!, no una historia literal. Aceptar la parábola del rico y Lázaro de forma literal lleva a conclusiones ridículas, porque entonces resulta que los salvos podrán ver y hablar con los condenados que estén en el lago de fuego, todos los creyentes cabrían en el ceno de Abrahán, y una gota de agua en la punta del dedo puede quitar la sed de un hombre atormentado por las llamas.
En esta parábola Cristo sencillamente lo que hizo es enseñar que los creyentes estarán con Abraham, cuando el Reino de Dios venga a la tierra (Lucas 13:27-29), mientras que los incrédulos, como el rico, estarán fuera del Reino de Dios, siendo atormentados por el fuego, donde después serán destruidos en cuerpo y alma (Mateo 10:28), ¡esta es la verdadera interpretación de la parábola del rico y Lázaro!. (la 21 tesis de tito. Com).

Aunque las Escrituras no pueden ser reforzadas por nada que puedan decir los escritores, muchos se sienten más confiados si saben que escritores populares apoyan cualquier punto de vista que ellos puedan tomar. A veces los comentaristas dan honestamente una verdadera exposición, aun cuando los pasajes que ellos han comentado condenen las teorías que ellos tanto aprecian; y sobre el tema que estamos señalando, esto queda ilustrado en las siguientes citas:

AUTORES POPULARES COMENTAN LA PALABRA INFIERNO:
"La palabra hebrea sheol se traduce correctamente como infierno en un sentido general, si se quiere significar lo mismo que la antigua palabra latina infernus, el receptáculo tapado de todos los muertos, donde los buenos y los malos reposan juntos en un estado de INCONSCIENCIA; pero muy incorrectamente y muy desvergonzadamente si se pretendía que fuese un símbolo del infierno de la creencia popular y tradicional como un lugar de tormento consciente sólo para los inicuos. Pero nosotros, sin la menor reserva, condenamos a los traductores; puesto que ellos evidentemente se han esforzado por obscurecer el verdadero sentido de la palabra sheol, y para sostener el significado tradicional del infierno a expensas de la verdad y la uniformidad. Si la palabra sheol se hubiese traducido uniformemente como hoyo o sepulcro o el estado de los muertos, o incluso como las mansiones de los muertos, nunca se le habría relacionado con una idea tan absurda como la de un lugar de tormento consciente" (Bible versus Tradition, pagina 188).

"Hades significa literalmente aquello que está en oscuridad. Un cuidadoso examen llevará a la conclusión de que en estos pasajes donde ocurre la palabra hades no hay ninguna justificación para la idea de un estado intermedio, sino que se refieren al sepulcro, tanto de los justos como de los inicuos". Dr. Kitto, Cyclopedia [Enciclopedia].
"La palabra original hades, --el invisible receptáculo o mansión de los muertos--, corresponde a sheol en hebreo. La palabra infierno, que se usa en algunas traducciones, ahora expresa un significado incorrecto de la palabra original, porque se usa sólo para dar a entender el lugar de los condenados. Pero como el vocablo infierno viene del término latino infernus, que significa tapar ,  ocultar o inferior [...], el significado literal de la palabra original hades estaba en tiempos antiguos bien expresada por ella".--Dr. Adam Clarke, Commentary [Comentario].

"La expresión 'las puertas del hades` puede aludir siempre a la forma de los sepulcros judíos, los cuales eran grandes cuevas con una entrada angosta, muchos de los cuales se pueden hallar en Judea"-- Parkhurst, Lexicon.

Estos autores esclarecen el asunto en armonía con las Escrituras; y se verá que si tenemos presente el verdadero significado de la palabra "infierno" cuando leemos pasajes en los que se ha traducido de la palabra hades o se han transliterado como Hades, la palabra se ha vertido correctamente, significando invisibilidad, lo oculto. ¿A qué se le puede denominar invisibilidad y oculto más aptamente que al estado de muerte, en el polvo, o en el sepulcro, cubierto o tapado?.

Una mirada a los pasajes ya señalados mostrará que están en perfecta armonía con el uso en el Antiguo Testamento de la palabra sheol para referirse al sepulcro. Abatir a Capernaum hasta el Seol significaba destruirla. Decir que las puertas del infierno no prevalecerían contra la iglesia era dar seguridad de la resurrección a la vida, el triunfo y gloria de todos los fieles que forman parte de la prometida, la que ha de convertirse en la esposa del Cordero a su venida. Que Cristo posea las llaves del infierno significa que él es "la resurrección y la vida" para todos sus fieles, y el destino a la muerte y al sepulcro de los infieles para siempre. Que la muerte y el infierno entregarán a los muertos que están en ellos significa que a los muertos se les dará vida y que los sepultados resucitarán de entre los muertos. Que la muerte y el infierno serán lanzados simbólicamente al lago de fuego significa que el poder que tienen sobre todos los redimidos será destruido, cuando ya no habrá más muertes, y, por consiguiente, el sepulcro ya no devorará más víctimas. Cuando Cristo reinará hasta que haya destruido al último enemigo--la muerte--cada uno que pruebe que es digno de alcanzar la vida eterna en gloria, podrá exclamar triunfantemente: "¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?", entonces habrá llegado el momento cuando "no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí", y "Dios [será] todo en todos" universalmente.

Evidentemente, cuando toda la creación sea nuevamente restaurada después del juicio final, no va a existir ningún lugar en el universo donde haya dolor o clamor de sufrimiento, esto es lo que dice el libro de apocalipsis en su capítulo 21, vamos a leerlo:
¨Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.¨
En ese pasaje de apocalipsis no cabe la idea de un lugar de tormentos sin fin, donde existen las supuestas almas de los malvados siendo torturados por siempre.

Gehenna--¿Qué es y dónde está?:
Gehenna tiene un significado enteramente diferente de Hades, y nunca debió haberse traducido como infierno. Lo siguiente, tomado del Diaglotón Enfático, es una buena explicación:
"Gehenna, la palabra griega que se tradujo como infierno en la Versión Reina--Valera de 1960, ocurre 12 veces. Es la forma griega de escribir las palabras hebreas que se han traducido como 'El Valle de Hinom'. Este valle también se llamaba Tofet, que significa detestación, abominación. En este lugar se echaba toda clase de desperdicios, con los esqueletos de bestias y los cadáveres insepultos de criminales que habían sido ejecutados. Para consumir estos desperdicios se mantenía un fuego constante echándole azufre. Un ejército de Senaquerib, de 185.000 hombres fue muerto aquí en una sola noche. Aquí los niños eran quemados hasta que morían en sacrificio a Moloc. En tiempo de Cristo ese lugar era el basurero de la ciudad de Jerusalén: donde la basura, los cadáveres, el fuego y los gusanos eran sus habitantes. No había vida en el gehenna. Entonces, Gehenna, según ocurre en el Nuevo Testamento, simboliza la muerte y la destrucción total; el lago de fuego, pero no significa en ningún pasaje un lugar de tormento eterno".

Como los judíos habían llegado a considerar el Gehenna como un lugar de horror, nuestro Señor lo asoció con el destino que esperaba a aquellos que serán víctimas de la ira de Dios en el día de la justa retribución. Los testimonios en los cuales se usa la palabra indican que el Gehenna no solo era un lugar de castigo judicial en el pasado, sino que en ese mismo lugar los justos juicios de Dios serán derramados sobre los trasgresores. Los gusanos que se alimentaban de los esqueletos en el pasado hace ya mucho tiempo que los devoraron; el fuego inextinguible que quemaba ha devorado ya a sus víctimas y, por tanto, ya esta apagado. De modo que cuando los gusanos de nuevo se alimenten de los cadáveres de los inicuos y el fuego los queme, la destrucción será el resultado inevitable. Usted verá, estimado lector, que el significado de las palabras "el gusano que no muere, y el fuego que no se apaga" no es que los cadáveres de los cuales se alimentan los gusanos sean preservados vivos; ni que se quemarán, pero que nunca se consumirán. El hecho de que a los gusanos se les represente alimentándose es prueba de que a sus víctimas se les había dado muerte, y que ser devorado totalmente es un fin cierto; y que el hecho de que el fuego no se apaga es prueba, no que sus víctimas serán preservadas, sino que serán devoradas hasta ser consumidos, hasta quedar de ellos solamente el símbolo del humo que sube como testimonio de que ya han sido totalmente eliminados. El símbolo del gehenna es la muerte segunda en el lago de fuego: la destrucción final de todos los hombres malvados, del diablo y sus ángeles. Es en el Gehenna (el lago de fuego) donde Dios va a destruir para siempre a todos los malvados, sin dejar de ellos ni rastro, vamos a leerlo:

Mateo 10:28--"Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno [Gehenna]".

A continuación se muestran los pasajes donde la palabra infierno procede de Gehenna:

Mateo 5:22--"Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno [Gehenna] de fuego".

Mateo 5:29--"Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno [Gehenna]".

Mateo 18:9--"Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno [Gehenna] de fuego".
Mateo 23:15--"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno [Gehenna] que vosotros".

Mateo 23:33--"¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno [Gehenna]?"

Marcos 9:43, 45, 47; Lucas 12:5. Estos son iguales a los que se han citados de Mateo.

Santiago 3:6--"Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno [Gehenna]".

¿No parece extraño que una teoría de preservación perpetua de los inicuos en tormento se esfuerce por encontrar apoyo en una palabra, que es el nombre de un lugar en que el fuego destruye los cadáveres, y los gusanos los devoran completamente, sean el resultado inevitable de haber sido arrojados allí? La inextinguible acción del fuego, en vez de significar la preservación de sus víctimas, podría significar ni más ni menos que su destrucción es completa, lo que se recalca por estas palabras: "Quemará la paja en fuego que nunca se apagará". La expresión "que nunca se apagará", cuando se aplica en el lenguaje cotidiano, se entiende claramente que significa la imposibilidad de mantener en existencia aquello que está siendo consumido por las llamas; y este es el significado bíblico, como se verá por las palabras del profeta Jeremías: "Yo haré descender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalén, y no se apagará" (Jeremías 17:27). Este fuego fue iniciado por los romanos en el año 70 de nuestra era y "devoró" todo; pero si alguien afirmara que todavía está ardiendo porque se declaró que no se apagará, sería tan necio como aquellos que afirman que el fuego del Gehenna arderá siempre y que nunca se apagará porque es 'inextinguible'.

Así pues, decir que "el gusano no muere" es asegurar que su presa será devorada, seguramente no que su víctima será preservada eternamente, siendo devorada siempre, pero, no obstante, sin ser devorada. Hay un intento por eludir el claro significado, con sentido común, de estos y otros pasajes en donde ocurren las palabras "destruir", "perecer", etc., asumiendo que estas palabras no se han de tomar en el significado de una destrucción literal de esta persona, y que sólo significan que los inicuos son destruidos en el sentido que hablamos de alguno que se ha convertido en un réprobo, esto es, destruye su carácter, y él se degrada. Parecería que todo encajaría si tan sólo puede sostenerse la apreciada teoría de la tortura eterna, pero, ¿por qué? ¿Por qué los hombres sienten tanta ansiedad por sostener una teoría que es tan repulsiva para la razón y tan deshonrosa para Dios, a pesar de que no hay nadie que realmente crea en ella cuando reflexiona serenamente, y se ofrece toda clase de justificaciones para esa horrible doctrina? Es cierto que algunas veces se usan las palabras "destruir", "perecer", etc., en el sentido secundario que se pretende, pero en los pasajes que hemos citado el contexto muestra claramente que se emplean en su sentido más literal. Son los inicuos los que son destruidos, no que los hombres buenos destruyan su carácter al volverse inicuos. Ellos ya están destruidos en este último sentido, es decir, en el sentido de que se degradan, por el hecho que ellos son inicuos; y es a la destrucción, consunción y perecimiento a lo que se refieren las Escrituras.

Observen con atención estas palabras del hermano Tito Martínez: ¨DIOS ES AMOR, Y NO UN INJUSTO Y SÁDICO VERDUGO DEMENCIAL QUE OTORGARÁ LA INMORTALIDAD A LOS CONDENADOS PARA HACERLOS SUFRIR EN EL FUEGO POR LA ETERNIDAD, ¡eso es una monstruosa doctrina de demonios, totalmente OPUESTA al Evangelio! Jesús dijo que en la Gehenna de fuego, es decir, en el lugar de destrucción por fuego, el GUSANO de ellos NO MUERE, y el fuego nunca se apaga" (Marcos 9:48). ¿A qué gusano se refería el Señor? Tradicionalmente se nos ha querido hacer creer que ese gusano representaba al alma, o a la conciencia, ¡pero ahí el alma y la conciencia no tiene que ver nada!, Jesús estaba hablando de GUSANOS literales, ¡no de almas o conciencias! Ese gusano es sencillamente el gusano DE LOS CADÁVERES, es decir, al gusano de la putrefacción, indicando así que esa DESTRUCCIÓN O MUERTE será ETERNA, ¡esos muertos nunca más volverán a vivir!. El gusano de los cadáveres no muere, porque la DESTRUCCIÓN es eterna, ¡no porque los muertos sean eternos! En la Gehenna de Jerusalén eran arrojados cadáveres de animales, e incluso de seres humanos, los cuales eran devorados por los gusanos, o quemados por el fuego, ¡nadie vivía en ese lugar! El gusano de ese lugar de destrucción nunca moría, porque siempre había carne podrida, y los gusanos campaban a sus anchas en esa podredumbre, y la carne que no era consumida por el fuego, era devorada por los gusanos. El hecho de que ese fuego de la Gehenna NUNCA SE APAGARA, no significa que ardiera eternamente, por la sencilla de que ese fuego se apagó, y ya no existe la Gehenna. El fuego de la Gehenna nunca se apagaba, porque siempre había combustible en él. El fuego eterno no puede ser apagado, porque es un fuego ENVIADO POR DIOS, y nadie lo puede apagar, sin embargo, ese fuego se apaga por sí solo cuando lo que es consumido queda destruido, y reducido a cenizas. Esto es precisamente lo que Dios hará con todos los malvados y mentirosos, él los quemará en el fuego de su ira, y entonces serán reducidos a cenizas (Malaquías 4:1-3). (Las 21 tesis de tito. com).

Muchos dicen insensatamente que 'si existe el cielo debe existir el infierno; y si existe Dios debe existir el diablo'. Esto muestra lo distorsionada que está la mente de los devotos de la religión popular, los cuales creen seriamente que la existencia del cielo, la sagrada morada de Dios, depende de la existencia de un infierno en el que millones lloran y gimen y se retuercen de dolor en torturas eternas; y que la existencia de un diablo sempiterno es esencial para la de Aquel que es la fuente de toda vida. Algunos incluso han llegado a decir que si las terribles llamas del infierno se apagasen alguna vez, el cielo quedaría en oscuridad; y muchos de los ciegos e insanos defensores de la horrible doctrina, deshonrosa para Dios, han agotado las palabras más fuertes de nuestro idioma en un esfuerzo por pintar descriptivos cuadros de las regiones infernales en los términos más repugnantes, y lo que casi afectaría la sensibilidad del más salvaje de los salvajes.

Es bueno que los teólogos modernos empiecen a sentirse avergonzado de ver su teoría pintada en colores que la retratan tan bien, pero en tanto sigan aferrados a la teoría de la inmortalidad del alma, nunca podrán liberar sus credos de su horrible infierno de tortura sin fin. Pueden espiritualizar las ya pasadas de moda lenguas de centelleantes y ardientes llamas convirtiéndolas en un eterno "remordimiento de conciencia", y de este modo hacer los horrores de su "infierno" un poco más digerible para los gustos refinados de la sociedad de las iglesias modernas; pero detrás del púlpito aún existe un antiguo armario guardando el infamante secreto, y hasta que ellos abandonen totalmente sus credos, todos los cuales se basan en la inmortalidad del alma, destruyan los libros que han producido sus predecesores, libros que están ennegrecidos por las tinieblas de las épocas tenebrosas de la superstición romana, y enrojecidos por el salvaje resplandor de la insaciable crueldad y crímenes paganos, toda la espiritualización de su refinamiento que ellos puedan inventar nunca apagarán los sulfurosos fuegos que sus credos han encendido, ni limpiarán de los anales de la historia las manchas que ellos han arrojado sobre el carácter de un Dios de justicia y amor.

Quizás no sería inapropiado echar un vistazo aquí a unos pocos de los cuadros que ellos han pintado de su "infierno".

El "Reverendo" J. Furness escribe como sigue:
"Escuchen el tremendo y horrible rugido de millones y millones de atormentadas criaturas enloquecidas con la furia del infierno. Oh, los alaridos de temor, los lamentos de horror, los aullidos de ira, los gritos de dolor, los estertores de agonía, los chillidos de desesperación, de millones y millones. Ahí usted los oye rugir como leones, sisear como serpientes, aullar como perros, y gemir como dragones. Ahí usted oye el rechinar de dientes, y las espantosas blasfemias de los diablos. Sobre todo, usted oye los rugidos de los truenos de la ira de Dios, que sacuden al infierno hasta sus cimientos. Pero hay otro sonido. Hay en el infierno un sonido como de muchas aguas; es como si todos los ríos y océanos del mundo estuviesen vaciándose con un gran ruido sobre el piso del infierno. ¿Es entonces realmente el sonido de las aguas? Lo es. ¿Se están derramando los ríos y los océanos de la tierra sobre el infierno? No. ¿Qué es entonces? Es el sonido de los océanos de lágrimas que caen de incontables millones de ojos. Lloran para siempre jamás. Lloran porque el humo sulfuroso atormenta sus ojos. Lloran porque están en tinieblas. Lloran porque han perdido el hermoso cielo. Lloran porque el afilado fuego los quema".

El tercer calabozo, en lo más profundo del infierno, lo describen así:
"El techo es candente; los muros son rojos; el piso es como es como una gruesa lámina de hierro candente. ¡Miren! En medio de ese piso está una jovencita; representa unos dieciséis años de edad. Sus pies están desnudos; no tiene zapatos ni medias en sus pies; sus pies desnudos están sobre el piso candente y quemante. La puerta de esta sala nunca se ha abierto desde que puso por primera vez sus pies sobre el candente piso. Ahora ve que la puerta se abre. Ella se precipita hacia la puerta, y se arrodilla sobre el candente piso. ¡Escuchen! Ella habla, diciendo: 'He estado parada con mis pies desnudos sobre este candente lugar durante años. Día y noche mi único lugar de permanencia ha sido este candente piso. El sueño nunca ha venido ni por un momento para que yo olvide este horrible y quemante piso. Mira--dice ella-- mis pies quemados y sangrantes. Déjame salir de este piso quemante por un momento. Sólo un único y breve momento. ¡Oh, que en esta interminable eternidad de años yo olvide el dolor sólo por un único momento!'. El Diablo le contesta su pregunta: '¿Pides un momento para olvidar tu dolor? ¡No! Ni por un solo momento durante la interminable eternidad de años jamás saldrás de este candente piso'".

Lo siguiente está tomado de "Cheever's Powers of the World to Come" [Poderes del Mundo Venidero, por Cheever]:
"El choque de furiosos ejércitos, el estampido de arrolladoras avalanchas, montañas que se precipitan sobre ciudades, volcanes en acción, manadas de fieras salvajes confinadas y rugientes en el calabozo del Coliseo, haciendo que la estructura completa se sacuda con sus bramidos, entonces todos al unísono se sueltan, y con una voraz necesidad de hambre y furia riñen entre ellos; los elementos en salvaje terror y conmoción; terremotos, conflagraciones, inundaciones, pestilencias, guerras; todas estas son espantosas imágenes de terror, ruina, desolación, destrucción. Pero todos estos, e incluso las estrellas cayendo del cielo, como cuando una higuera deja caer sus higos a destiempo, y el universo entero chocando entre sí en un caos, o encogiéndose como un pergamino que se quema, todo esto queda corto para representar la muerte eterna; todas son deficientes; no son más que sílabas transitorias. La muerte moral es inaccesible para cualquier representación.


En la actualidad existe una muchacha evangélica pentecostal de apellido Zambrano que asegura que existen en el infierno cientos de almas de personas que fueron cristianas siendo atrozmente torturadas por los demonios porque ellos se negaron a diezmar. Además del testimonio falso de 7 jóvenes colombianos de la línea pentecostal, que supuestamente visitaron el infierno, y vieron las diferentes torturas a los que son sometidas las supuestas almas en pena. Todo esto no es más que fabulas diabólicas, invento de esos religiosos para ganar fama aprovechando la ignorancia bíblica de los incautos que les creen.

Estas son sólo una muestra de los muchos chocantes cuadros que los predicadores populares han pintado de la tortura sin fin de aquellos que fracasan en la difícil lucha de la vida.

Los educados y cultos, incluso de las iglesias populares, quedarán horrorizados ante semejantes cuadros; pero nunca podrán liberarse de ellos, hasta que hayan salido de las iglesias que se basan en la doctrina que es responsable de tales horrores. Aquellos de entre el común de la gente no defenderán la doctrina; pero exclamarán: 'Qué haremos con los inicuos si no hay un infierno?'. Para estos, el "poder engañoso, para que crean la mentira" parece indispensable para azotar y aterrorizar a los hombres para que vayan a las iglesias. Eso puede ser cierto en lo que concierne a la "conversión" en las iglesias populares; y la horrible doctrina parece ser el campo de acción permitido para mantener una razonable restricción de las pasiones de los lujuriosos y los embrutecidos. Incluso en esto quedan cortos; porque la mayoría de los criminales en las penitenciarías y aquellos condenados a la pena capital son creyentes en el "infierno" de la creencia popular. Pero cualquiera que sea el motivo para permitirse lanzar esta difamación contra Dios, es una calumnia sobre su nombre y un enemigo de su palabra. A las personas no se les permite difamar a otro con impunidad, y hay cierto respeto entre ellos; pero muchos parecen pensar que pueden representar a Dios de cualquier manera incongruente, injusta  y vengativa que sus caprichos teológicos les puedan sugerir. La persona que hace circular una historia falsa acerca de que uno de sus semejantes ha estado sometiendo a un perro, aunque sea la criatura más mala y salvaje, a una tortura diaria durante una semana, sería considerado como un calumniador al que toda la gente decente esquivaría, pero aquellos que enseñan desde los púlpitos que Dios mantiene miles de millones de criaturas indefensas y enloquecidas, gimiendo, sufriendo, marchitándose en un eterno manicomio llamado teológicamente "infierno", se les alaba y aplaude como los más respetables y cultos miembros de la sociedad. Se justifica, en cierta medida, el carácter del hombre por consenso común, pero a Dios se le presenta ante el mundo como un monstruo de injusticia, y de insaciable deseo de venganza. Estimado lector, opongámonos con denuedo y sin temor contra esta afrenta teológica y reivindiquemos el carácter de Dios y la verdad de su palabra; proclamemos a un mundo agonizante que un Dios de justicia y amor extiende una mano de ayuda y esperanza para evitar que los hombres perezcan y pasen al pozo del olvido; y démosles salud, vida y gozo eterno en, finalmente, un mundo redimido, ya no maldecido por el pecado, el sufrimiento y la muerte, sino uno en el cual morarán sólo los agradecidos, justos y glorificados hijos de un ser benéfico, los cuales serán los frutos  de un Salvador fiel y afectuoso que entrego su alma, es decir: su vida  en una cruz para redimir a los escogidos para salvación. Entonces Dios será "todo en todos", su nombre magnificado, honrado y adorado, y todas las criaturas sobrevivientes de la obra de sus manos serán bendecidas para siempre. (Parte de lo aquí expuesto viene de los estudios de Thomas Williams Publicado originalmente en 1898).

Para pasar a los ultimos capitulos, pinchar en el siguiente link: EL VERDADERO ESTADO DE LOS MUERTOS Y LA RESURRECCIÓN. capitulos 4, 5 y 6.




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